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Nuestro reto es construir una alternativa anticapitalista que tenga un apoyo social significativo

Entrevista a Esther Vivas, cabeza de lista de Izquierda Anticapitalista en las elecciones europeas
Por Santiago Alba Rico (*)
Esther Vivas, nacida en Sabadell en 1975, milita desde hace años en los movimientos antiglobalización. Colaboradora habitual de Viento Sur y El Viejo Topo, su trabajo en el campo del consumo y el comercio justo se ha materializado en algunas obras de referencia, escritas en colaboración con Xavier Montagut: “Del campo al plato”, “Supermercados, no gracias” o “¿Adónde va el comercio justo?”. Su experiencia política como militante de base y su sólida formación teórica las ha sumado ahora al proyecto de un nuevo partido, Izquierda Anticapitalista, con el que presenta su candidatura, como cabeza de lista, a las próximas elecciones europeas del 7 de junio.
¿Por qué nace Izquierda Anticapitalista? ¿Crees que hacía falta otro partidito o partícula de izquierdas, una astilla más en esta izquierda nuestra, sabia sobre todo en producir viruta?
La verdad es que no nos vemos como una “astilla”. Más bien como un “esqueje” que quiere aprender de las experiencias del pasado pero que, sobre todo, echa raíces en una tierra nueva y comprende que hay que inventar de nuevo el proyecto emancipatorio.
Izquierda Anticapitalista es una organización política anticapitalista, feminista, ecologista, internacionalista... que defiende un cambio radical del sistema que ponga en el centro de la política y la economía las necesidades de las personas y el respeto al medio ambiente. Frente a los discursos de “refundación” y “moralización” del capitalismo, defendidos por los líderes del G20, es necesario plantear que otro capitalismo es imposible y que “cambiar el mundo de base” es hoy más urgente y necesario que nunca.
Pensamos que para combatir el actual sistema es necesario, junto con la resistencia social, construir una alternativa política y no dejar la representación política en manos de quienes hoy la monopolizan. La izquierda parlamentaria existente es hoy totalmente inservible como instrumento útil para transformar la sociedad. El reto que tenemos es conseguir construir una alternativa anticapitalista que tenga un apoyo social significativo. El camino para hacerlo será largo y difícil, y será el resultado de la suma de muchas voluntades y gentes, pero pensamos que es necesario empezar a andar, con ganas, con humildad y con firmeza, y con los ojos y las orejas bien abiertas para escuchar y aprender de las luchas y de los movimientos reales.
Cualquier izquierdista anticapitalista que lea los lineamientos generales de vuestro programa no puede dejar de asentir con entusiasmo: “Una izquierda en ruptura con el sistema, donde la lucha contra el neoliberalismo se inserte en una perspectiva anticapitalista, que tenga una concepción no institucional de la acción política. Una izquierda comprometida con las luchas, fiel a unos principios feministas, ecologistas, internacionalistas y con una total independencia respecto a los gobiernos social-liberales”. Con unos presupuestos como ésos, ¿por qué no ha sido posible alcanzar un acuerdo con otros grupos políticos afines que presentan sus propias candidaturas? ¿Qué diferencia vuestro programa para Europa del de Izquierda Unida, Iniciativa Internacionalista y PCPE? ¿Tuvisteis contactos con estos otros grupos para valorar una candidatura conjunta?
La izquierda es una realidad plural y hay que asumir que es normal que así sea. No hay nada malo en ello. Pensamos que hay que afrontar los debates entre las organizaciones de izquierda desde el respeto mutuo y la discusión franca, buscando concluir en prácticas unitarias. Así intentamos hacerlo nosotras y nosotros. El enemigo es el sistema capitalista y no la organización “vecina”. También es necesario señalar que el nuevo referente político a construir no debe de ser resultado simplemente de una suma de siglas, sino fundamentalmente de la incorporación a la actividad política organizada de buena parte de las y los activistas sociales que hoy no ven claro la posibilidad o necesidad de construir una alternativa política.
Nuestro punto de partida es que es necesario empezar a levantar un nuevo proyecto anticapitalista, ligado a las luchas sociales, que no haga de la actividad institucional el centro de su actividad y que no este formada por políticos profesionales. Pensamos que Izquierda Unida no encarna este tipo de proyecto y que es una formación que no sirve como instrumento para cambiar la sociedad. Se trata de una organización sin vida política ni democracia interna y sin presencia en las movilizaciones, y atrapada por compromisos gubernamentales, como por ejemplo en Catalunya y en Asturies, y hasta hace poco en la Comunidad Autónoma Vasca. A pesar de algunos cambios cosméticos y de imagen en su discurso (algunos solamente, porque con mucha frecuencia Willy Meyer repite el discurso tradicional), su interés en presentarse como un “partido de lucha” carece de credibilidad. Además, episodios tan vergonzosos como las amenazas de expulsión a los concejales de CUT-Bai que habían tenido el elemental gesto solidario de avalar la candidatura de II-SP son una prueba suplementaria de que no es posible construir una alternativa anticapitalista en base a un acuerdo electoral con la dirección de IU. Por supuesto, en su seno hay sin embargo muchas y muchos militantes muy valiosos y honestos, cuya práctica tiene poco o nada que ver con la de su partido, con los cuales coincidimos en las luchas y que también comparten nuestro objetivo de luchar por un cambio radical de sociedad.
En lo que se refiere a Iniciativa Internacionalista lo primero que hay que señalar es que finalmente se haya podido presentar es un dato muy positivo y marca una victoria importante contra la Ley de Partidos, a la que IA siempre ha combativo y cuya derogación exigimos. Denunciamos desde el primer día los intentos de ilegalización de II-SP por parte del Supremo como hemos hecho también en todas las ilegalizaciones anteriores de formaciones políticas ligadas a la izquierda abertzale. La presencia de Iniciativa Internacionalista en las elecciones hace que por primera vez en mucho tiempo un sector de la población cuyos derechos democráticos han sido vulnerados repetidamente en los últimos años pueda votar a la opción política con la que se identifica.
Compartimos con II-SP su crítica al actual modelo de integración europea al servicio del capital y en contra de las y los trabajadores y los pueblos. Compartimos también el rechazo al modelo de Estado nacido de la Constitución del estado español que niega el derecho a la autodeterminación de los pueblos, consagra la Monarquía como forma de Estado y da al ejército el papel de garante de “unidad de la Patria”. Pero para nosotros la defensa de los derechos nacionales de las naciones sin Estado forma parte de nuestra lucha, pero no es el eje central en torno al cual gira todo nuestro combate contra el actual modelo económico y contra cualquier forma de opresión y dominación, sea por motivos de género, opción sexual, cultura o nacionalidad.
Otra cuestión en la que tenemos enfoques diferentes tiene que ver con la estrategia general de la izquierda para hacer frente a la Europa del capital. Para nosotros una cuestión central es la constitución de un referente político anticapitalista europeo, y por ello nuestra candidatura es solidaria con otras formaciones de otros países. Desde hace mucho tiempo hemos participado en encuentros y conferencias internacionales con fuerzas como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) francés, Sinistra Critica en Italia, el Bloco de Esquerda portugués, el Partido Polaco del Trabajo (una de las principales fuerzas anticapitalista de la Europa del Este), el Partido Socialista Escocés, varias organizaciones griegas como Syriza, Enantia y otras, el ODP de Turquía... Estas elecciones europeas tienen que servir para avanzar en la conformación de este bloque anticapitalista, porque esa es la condición para que el día 8 de junio estemos en mejores condiciones para la movilización y la lucha en el espacio europeo. No pensamos que se pueda combatir al nivel necesario el actual proceso de integración de la UE desde un proyecto basado sólo en fuerzas del Estado español. Es necesaria y posible una alternativa internacionalista orientada hacia una alianza de la izquierda anticapitalista europea, para coordinar un lugar de reflexión y aprendizaje común, un polo de resistencia, y para hacer oír una voz crítica a escala continental.
El PCPE es una organización con la que coincidimos en nuestra oposición a la Europa del capital y a los intentos que la crisis la paguen las y los trabajadores y sus militantes nos merecen la máxima consideración y respeto. Creo que son conocidas nuestras diferencias no sólo en el tipo de organización que construimos, la práctica en los organizaciones de base, etc., sino también en la naturaleza del proyecto político como tal. No pensamos que la construcción de una alternativa vaya a hacerse sobre la base de una identidad “comunista” inspirada en el antiguo bloque del Este, con el cual nunca nos identificamos, sino que se trata de construir un proyecto anticapitalista que recoja lo mejor de las tradiciones revolucionarias del movimiento obrero, de movimientos sociales como el ecologismo, el feminismo o el antimilitarismo y de las experiencias contemporáneas de resistencia a la globalización capitalista, de los movimientos indígenas, etc.
Los acuerdos entre organizaciones políticas deben de ser fruto de procesos que se construyen “desde abajo” y en el tiempo, resultado de una confluencia real en las luchas sociales, cosa que no se ha dado de forma suficiente hasta ahora. Los acuerdos electorales por arriba y “en frío” no suelen funcionar. Todo este conjunto de razones creo que es lo que explica que haya distintas opciones electorales en el campo de la izquierda, algunas nuevas como la nuestra, en la cual han participado varios activistas y militantes de organizaciones sociales, sindicalistas e intelectuales que no son militantes de IA, pero se sienten identificados con la candidatura.
En esta ocasión, el dilema habitual de la gente anticapitalista entre votar resignadamente al “mal menor” o abstenerse, se puede, y se debe, superar, votando en conciencia, sin consideraciones de “utilidad” de ninguna clase, hacia la propuesta política con la que se tienen acuerdos más importantes.
He escuchado algunas críticas por parte de gente a la que respeto en el sentido de que IA es una iniciativa que trata de construir desde el tejado, sin un trabajo previo de acumulación en la base y que busca beneficiarse del tirón mediático del NPA francés y de su líder Besancenot. Un partido como el vuestro, que declara defender “una concepción no institucional de la acción política”, ¿por qué se presenta a las elecciones europeas? ¿Tiene el propósito de proponerse a medio plazo como un recambio institucional de IU, grupo del que originalmente formabais parte?
Desde Izquierda Anticapitalista venimos trabajando desde siempre en los movimientos sociales y hemos participado en múltiples iniciativas, luchas y campañas. Estamos convencidos de que sin movilización y organización social es imposible transformar a este sistema desde la raíz. Sin lucha en la calle no hay cambio posible.
Pero pensamos que hay que intervenir en el terreno político y no resignarse a dejar este terreno en manos de los políticos profesionales y las organizaciones burocratizadas e institucionalizadas. No pensamos que instituciones como el Parlamento Europeo y otras sean reformables o que se puedan cambiar desde dentro, pero sí pensamos que sería muy útil la presencia de activistas anticapitalistas en su seno, para ser altavoces de las luchas, denunciar las políticas que se aplican en contra de los intereses de la mayoría de la población y obtener información útil para las luchas. Una presencia institucional de las y los anticapitalistas permitiría dar más fuerza a los planteamientos de ruptura con el actual sistema siempre y cuando este trabajo institucional esté supeditado al trabajo en la calle, con la gente y por abajo. Francamente, me hubiera gustado mucho oír la voz de algún diputado o diputada anticapitalista en momentos como el desalojo y la carga policial contra las y los estudiantes encerrados contra el Plan Bolonia en la Universidad de Barcelona, o en los debates de política general en el Parlamento o cuando se discuten y aprueban en el Parlamento medidas anti-crisis que benefician esencialmente a las empresas y a los responsables de la misma.
La situación exige tomar riesgos y ser valientes y ofrecer nuevas propuestas y estrategias. Por esto decidimos presentar nuestra candidatura con un mensaje de ruptura y con el objetivo que fuera un primer paso en el largo camino de construcción de una nueva alternativa anticapitalista, que no puede plantearse como un “recambio” de IU, sino como un proyecto diferente y construido sobre otras bases.
No pensamos que nuestra iniciativa sea contradictoria con otras experiencias alternativas en otros ámbitos, por ejemplo las candidaturas alternativas que hay en muchos municipios. Al contrario, van en la misma dirección: la de intentar construir alternativas a una izquierda institucional inservible para la lucha contra el capitalismo.
No hay ninguna fórmula mágica para construir un nuevo referente anticapitalista, ni atajos que nos permitan quemar etapas. Este es una idea que intentamos señalar de forma clara desde que empezamos con esta proyecto. Ni tampoco hay modelos para copiar. Proyectos como el nuevo Partido Anticapitalista Francés (NPA) no son modelos, sino estímulos y referencias a tener en cuenta a la hora de buscar nuestro propio camino. Su existencia da ánimos y permite plantearse que, por difícil que parezca, construir una alternativa es posible. Ante el avance de la Europa del Capital y de la globalización económica es necesario intensificar los lazos entre las izquierdas europeas y esta es la razón de nuestra alianza y colaboración con colegas como Olivier Besancenot y organizaciones como el NPA en Francia, Sinistra Critica en Italia o el Bloco de Esquerda en Portugal.
¿El poder hay que tomarlo o hay que desgastarlo?
Bueno, es una pregunta compleja, que se presta mal a una respuesta breve y da para muchos debates. De forma resumida creo que se puede señalar que el desgaste del poder establecido -no sólo el estatal, sino en el conjunto de las relaciones sociales- es necesario para avanzar en las luchas cotidianas e ir cambiando la relación de fuerzas frente al capital y su Estado. Pero no puede conducir por evolución a la ruptura con el sistema capitalista, que es nuestro objetivo. Si queremos promover esa ruptura con el sistema, será inevitable una confrontación entre el bloque social autoemancipatorio y quienes detentan el poder económico, social y político, que lleve a la ruptura con la lógica de la propiedad privada y las instituciones del Estado y que concluya en la sustitución del entramado institucional actual por otro basado, como decimos en nuestro Programa-Marco, en "una democracia al servicio de la transformación y la emancipación social, que tienda a basarse en la autoorganización y la autogestión de los y las de abajo”.
¿Qué trabajo hace IA en la base, de militancia concreta, en distintos frentes? ¿Con los trabajadores, los consumidores, organizaciones feministas, ecologistas, etc.?
Somos una organización esencialmente volcada en las luchas sociales, en todos aquellos ámbitos y lugares donde llegamos. Nuestro compromiso está en la intervención cotidiana en las luchas y no concebimos una acción política de izquierdas desconectadas de las mismas. Por ello, junto con muchas otras gentes, estamos implicados en las luchas de las empresas en crisis, en defensa de los servicios públicos, contra el Plan Bolonia, en defensa del derecho al aborto libre y gratuito, de las libertades sexuales, en la solidaridad con América Latina, Palestina o el Sahara, en recuperación de la memoria histórica, en defensa del territorio y contra la especulación, contra el cambio climático y en defensa de un mundo rural vivo, la soberanía alimentaria y un consumo crítico… por poner algunos ejemplos. Creemos que hay que estar con todo lo que se mueve, buscando su articulación y destacando su orientación anticapitalista.
Pensamos que una formación anticapitalista como la nuestra debe intervenir en las luchas aportando sus puntos de vista y su perspectiva y también escuchando, con la voluntad de aprender del movimiento real, para poder pensar y actualizar con perseverancia nuestro proyecto político. En las luchas sociales defendemos planteamientos a la vez unitarios y radicales, buscando la coordinación y la articulación entre las distintas luchas para que no se queden aisladas. Una de las grandes victorias del neoliberalismo a sido la enorme fragmentación social que ha causado. Revertir estas tendencias buscando una articulación de las luchas respetando las particularidades y comprendiendo su pluralidad nos parece una tarea fundamental.
La izquierda, a mi juicio, está infrarrepresentada; el aumento del malestar político no se traduce en un aumento de la fuerza, la organización, la capacidad de intervención. ¿Por qué crees que ocurre esto? ¿Qué responsabilidad tiene la propia izquierda? ¿Qué propuestas de unidad concretas tiene IA?
Sí, el gran reto es traducir primero el malestar existente en resistencia social a las políticas dominantes y de ahí pasar al fortalecimiento organizativo de la izquierda en el terreno político y social. El punto de partida que tenemos no es bueno: la izquierda es débil en el terreno social, sindical y político y esto queda patente en las repuestas sociales a la crisis. En los últimos meses hemos tenido múltiples luchas, pero hay que avanzar más en su coordinación y articulación y en la ampliación de su base social.
Hay al mismo tiempo un fuerte escepticismo y desconfianza por parte de muchos activistas sobre la posibilidad (o deseabilidad) de articular un nuevo proyecto político anticapitalista. Es algo lógico y comprensible, visto el desolador balance de los partidos de la izquierda institucional y el peso de las derrotas y los desengaños del pasado. Pero creo que poco a poco va emergiendo, aunque sea de forma todavía embrionaria, el sentimiento de que es necesario organizarse políticamente y avanzar en la conformación de una alternativa.
El gran reto que tenemos enfrente es ser capaces de construir un proyecto común con aquellas personas críticas con el sistema actual pero que todavía se miran a las organizaciones políticas y sociales de izquierda desde una cierta distancia. En eso estamos, con humildad y convicción.
Las izquierdas europeas tienen que luchar en el interior de un continente subjetivamente vencido –en abierta decadencia política- en el que cabe menos esperar una recuperación de la ciudadanía democrática que una pugna entre no-ciudadanos, campo abonado para nuevas experiencia populistas o neofascistas. ¿Cómo ves esta deriva? ¿Cómo se puede luchar contra ella? ¿Y qué desplazamientos, aunque sean milimétricos, pueden introducir las elecciones del 7 de junio?
Es verdad que la Unión Europea está en una deriva extremadamente peligrosa, tanto más porque son muy débiles la conciencia y las herramientas organizativas y políticas para revertirla desde la izquierda. Está claro que la crisis tiene un efecto contradictorio en la situación política y social. Por un lado amplía las posibilidades de un discurso anticapitalista y hace aumentar el malestar y el rechazo, aún impreciso y difuso, frente al sistema actual. Pero por el otro, abona también el terreno para el crecimiento de sentimientos y discursos xenófobos e insolidarios y de alternativas reaccionarias. Una izquierda corresponsable de las políticas social-lberales, que no ofrece una alternativa creíble, totalmente institucionalizada y desconectada de los problemas reales de los sectores populares no sirve para frenar el desarrollo de alternativas populistas y reaccionarias, sino todo lo contrario.
Es necesario contribuir a la organización de la resistencia social con criterios unitarios, fomentando la organización desde abajo, reconstruyendo el tejido asociativo y, al mismo tiempo, elaborar un discurso de crítica radical al actual modelo económico y a las políticas hegemónicas y ofrecer una alternativa al sistema actual desde “abajo y a la izquierda”.
Para ello hace falta también trabajar por “comprender el mundo”, fomentar el estudio, el conocimiento de las diferentes voces del pensamiento crítico, el debate democrático, potenciar las posibilidades de la comunicación alternativa para abrir brechas en la intoxicación mediática permanente… Es una agenda muy exigente, pero pensamos que también es apasionante.
¿Qué resultado esperáis obtener? ¿Y qué piensa hacer IA inmediatamente después de las elecciones? ¿Cuál será vuestra estrategia a partir de entonces? ¿Tenéis previsto manteneros como partido político con vocación electoral? ¿Os presentaréis a las próximas elecciones generales?
Después de las elecciones esperamos seguir haciendo con más fuerza lo que hemos hecho hasta ahora, es decir, estar en las luchas y las resistencias y seguir trabajando por la construcción de una alternativa anticapitalista que esté a la altura de los tiempos. Confiamos también que haya un mayor acercamiento entre la izquierda social y la izquierda política anticapitalista.
La candidatura ha sido “sólo un comienzo” y esperamos obtener un resultado que nos ayude a seguir avanzando en la construcción de este proyecto anticapitalista que tanto necesitamos y que todavía está por hacer e inventar.
¿Podrías puntuar del 1 al 10 a los siguientes líderes políticos? Zapatero, Obama, Fidel, Chavez, Felipe González, Julio Anguita, Gorbachov, Evo Morales, Correa.
Uff, ¡vaya pregunta!. Soy una militante, no me siento nada cómoda ejerciendo de “profesora política”. Pero en fin, ahí van:
-Zapatero:1 -Obama:1 -Fidel Castro:7 -Chávez:7’5 -Felipe González:0 -Julio Anguita: 7 -Gorbachov:1 -Evo Morales:7’5 -Correa: 6
(*) Tomado de REBELION.ORG
El mercado chileno de capitales y la crisis financiera mundial

Por José Cademártori (*)
En el mes de Septiembre del año pasado, justo cuando se iniciaba el desplome de Wall Street, el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco presentaba ante el Congreso Nacional el Estado de la Hacienda Pública. Uno de sus principales acápites se dedica a cantar loas al mercado de capitales, el cual se presenta como un mecanismo cuasi perfecto para la mejor asignación de los recursos del país, “una necesidad para los hogares menos privilegiados”... “para expandir las micro empresas”, “para financiar la primera vivienda de la clase media..” y para “proteger a las personas y los bienes” (pag. 103).
Cuando hemos presenciado cómo se derrumbaron los más poderosos bancos norteamericanos y otros similares europeos, cómo cayó la AIG, el mayor consorcio de seguros del mundo, cómo el gobierno norteamericano tuvo que gastar billones para rescatar a bancos, aseguradoras, compañías de crédito hipotecario de sus descomunales errores, cómo millones de familias norteamericanas han perdido empleos y sus viviendas y cientos de miles de pequeñas empresas han ido a la quiebra, pareciera que el autor de ese texto estaba burlándose de sus lectores; pero no, sólo estaba repitiendo uno de esas típicas apologías del neoliberalismo, muy distantes de la cruel realidad. El autor se defenderá con que la catástrofe financiera y económica no estaba sucediendo en Chile, sino en EE.UU. y otros países ricos, que aquí estamos sólidos. (“blindados”, se llegó a decir). Ciertamente, por ahora, no hemos llegado a la profundidad de los países capitalistas más desarrollados, pero nada asegura que la crisis aún se agrave en el mundo y también en Chile.
Desde luego, ya ha habido algunos episodios críticos en el mercado de capitales: la quiebra de ALFA, una importante corredora de la bolsa, por especular permanentemente al límite: ya hubo una primera crisis de liquidez que paralizó el crédito bancario y Velasco tuvo que taparla a costa de destinar 1.000 millones de dólares en 24 horas para socorrer a los bancos. Tampoco su estado de la economía previó que pocos meses más se produciría cuantiosas pérdidas en los fondos previsionales de las AFP, principalmente por las colocaciones que éstas hicieron en el exterior, aumentadas por la autorización gubernamental. Entretanto desde diciembre, llevamos cinco meses seguidos de contracción productiva, según el Imacec y el desempleo sigue escalando a cifras records.
El objetivo reiterado por el Ministro Velasco y otros economistas de la concertación y de la derecha, en perfecto acuerdo con los grupos financieros, es que Chile debe seguir expandiendo al máximo el mercado de capitales, con las mayores libertades posibles y estimulado convenientemente con subsidios y recortes tributarios para sus gestores. El Informe 2008 reconoce que es la misma línea seguida desde los primeros años de la dictadura, con medidas como la liberalización de las tasas de interés, la privatización del sistema previsional, bancos y empresas de servicios públicos, la autonomía del Banco Central y en los años noventa, entre otras, la remoción del control del movimiento de capitales en moneda extranjera.
Luego vinieron en el 2001, la ley MKI “que tuvo como uno de sus principales componentes la liberación del impuesto a la ganancia de capital sobre acciones con presencia bursátil”(pag 111); la ley MKII (2007) que “estableció una exención tributaria a las ganancias de capital obtenidas en la venta de acciones de sociedades de capital de riesgo”. (pag 112) Permite además el surgimiento de un submercado de “alto rendimiento”, (obviamente en base a especulación) la inversión en instrumentos de baja calidad (inferior a BBB, también llamados bonos basura) y la creación de nuevos y sofisticados valores ficticios.
Un típico submercado de esta clase es el de los Hedge Funds. (Según el diccionario “hedge” tiene varias aplicaciones como “vagabundo”, “hediondo”, “clandestino”, “enredoso”, etc. En la Bolsa es una apuesta en sentido contrario a otra del mismo apostador, para compensar posibles pérdidas. To hedge es evadirse y también se refiere a un sujeto de mala ralea) Mientras esta “industria” de los hedge funds está en tela de juicio en el exterior, como factores de la crisis, en Chile son cada vez más demandados, algunos ya obtienen altos rendimientos, gracias a que sus administradores operan “apalancados” o sea en base a fuerte endeudamiento. (El Mercurio, 6 de diciembre 2008) Aunque los apostadores de estos fondos son la gente más rica y ociosa del país, su ruina puede desencadenar graves crisis sistémicas arrastrando a muchos miles de inocentes, como lo estamos viendo en EE.UU. y otros países, además de los altos costos para los contribuyentes y para los servicios sociales traerá el alto rescate que se está dando a los culpables de la debacle.
Con razón, con todas las reformas legales impulsadas por los gobiernos de la Concertación, los negocios bursátiles se han multiplicado casi 8 veces entre 20001 y 2007 y la Bolsa de Santiago es más grande que las de Buenos Aires, Caracas y Bogotá, a pesar de que las economía reales de Argentina, Venezuela y Colombia son más grandes que la de Chile.
Este gigantismo a que se aspira es todo lo contrario de lo que debe ser. No es efectivo que el desarrollo económico estable de un país (y no un crecimiento anárquico, concentrado en unos pocos, sin dirección colectiva planificada y controlada) se logra con un sistema financiero sobredimensionado y desregulado. Más bien al contrario, las volatilidades y vulnerabilidades que lo caracterizan se trasmiten a la economía real, con catastróficos efectos, como se ha demostrado en muchos casos en el pasado reciente. (México, Argentina, Uruguay y Chile) Precisamente, entre las causas de la crisis financiera global están la hipertrofia y la desregulación otorgadas a las operaciones de capital, al punto que el G-20 reconoce ya la necesidad de profundas reorganizaciones del sistema financiero).
En Chile, como en EE.UU, los llamados servicios financieros han ido absorbiendo una proporción creciente del PIB, dejando muy atrás, los ingresos de actividades productivas como, por ejemplo, la agricultura y la industria manufacturera.( Cuadro 2, pag 21) Es una inversión de valores y prioridades. Dentro de los servicios financieros, las ganancias de los intermediarios (bancos, corredores, AFP, etc) y las remuneraciones a sus ejecutivos son enormes, comparadas con las mismas que se pagan en actividades productivas y sociales. Los ingresos de banqueros y financistas constituyen para las pymes y los consumidores una carga gravosa que se traduce en elevados intereses y comisiones, a la vez que esos mismos bancos pagan a los pequeños ahorristas magros intereses por sus colocaciones. Con razón, hoy son muchos y prestigiosos reconocidos economistas norteamericanos y europeos están proponiendo la nacionalización de los bancos y compañías financieras. Aunque sea en forma transitoria, la nacionalización es un reconocimiento que los banqueros y financistas privados ya no pueden manejar una actividad basada en recursos ajenos y que es vital para la seguridad y estabilidad de la economía de las naciones.
(*) José Cademártori fue ministro de Economía del Presidente Allende. Tomado de Rebelión
¿Hay que desear que le vaya bien a Obama?

Barak Hussein Obama asumió el pasado martes la presidencia de los Estados Unidos. Todos los medios informativos ya sea escritos, radiales o televisivos, siguieron la transmisión en forma por demás minuciosa con corresponsales en Washington DC, y el mensaje que transmitieron fue uniforme: un hecho histórico; gran expectativa por los cambios que se avecinan; un hombre de “color” que transmite mesura y firmeza; un gran estadista que viene de abajo y conoce la pobreza, etc, etc.
Y como colorario a tamaño despliegue oratorio la frase “ojalá que le vaya bien”, incitando entre los lectores y oyentes el deseo de buenaventura de nuestra querida potencia occidental y cristiana, ya que “si a ellos les va bien, a todos nos va a ir bien”. Es tan así?
Dejemos por un momento el pesimismo de lado y reflexionemos acerca de cuales aspectos quisiéramos que a ellos les vaya bien:
. Si Obama quisiera terminar con el bloqueo a Cuba, eliminar las leyes Torricelli, Helms-Burton y la ley de ajuste cubano, ojalá que le vaya bien.
. Si estuviera en sus planes liberar a los cinco patriotas cubanos encarcelados desde hace más de 10 años por realizar tareas de contraespionaje dentro de la mafia cubano-americana para evitar atentados terroristas contra la isla, ojalá que le vaya bien.
. Si propusiera el retiro inmediato de las tropas israelíes de los territorios ocupados y la conformación del Estado de Palestina, ojalá que le vaya bien.
. Si decretara el retiro inmediato de las tropas en Irak y Afganistán y el cierre de la prisión en Guantánamo, ojalá que le vaya bien.
. Si decidiera en nombre de la libre determinación de los pueblos a elegir sus gobiernos, dejar de inmiscuirse en la política interna de Venezuela, Ecuador y Bolivia, ojalá que le vaya bien.
. Si dispusiera el salvataje a los deudores hipotecarios norteamericanos que van camino a perder sus viviendas y el juicio y posterior encarcelamiento de los políticos, banqueros y jueces que llevaron adelante esta política usurera, ojalá que le vaya bien.
. Si firmare el protocolo de Kyoto y se comprometiera a una drástica disminución de emisiones de dióxido de carbono, metano y azufre, reconvirtiendo las industrias que pudren las aguas y envenenan el aire, ojalá que le vaya bien.
. Si dispusiera el inmediato desbaratamiento del plan Colombia, y de las incursiones en la triple frontera (Paraguay-Brasil-Argentina) buscando terroristas donde no hay, propiciando que los pueblos vendan sus productos agroalimentarios a un precio justo y no tengan que recurrir a plantar coca que procesada industrialmente es consumida mayoritariamente en Estados unidos, ojalá que le vaya bien.
. Si decidirá encarcelar (o en su defecto deportar a Cuba o Venezuela) a Luis Posada Carriles, autor en 1976 del atentado al avión de Cubana en Barbados que le costó la vida a 73 personas, ojalá que le vaya bien.
Ficción y realidad
Pero nada de esto parece estar en la plataforma de Obama ni en sus intenciones políticas mediatas e inmediatas.
Para empezar, en su discurso inaugural agradeció “al presidente Bush su servicio a nuestra nación”. ¿Se refiere a la bancarrota económica en que quedó sumergida la primera potencia imperial o a la desastrosa política internacional cuyo broche de oro fue la Cumbre de Países de América Latina y el Caribe, con la presencia de Cuba y la exclusión de Canadá y… Estados Unidos?
En el cuarto párrafo de su alocución remarcó que “nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio”. Excepto Estados Unidos ¿hay algún otro país que exprese en grado tan elevado el odio hacia todo aquel pueblo o gobierno que no acepte de rodillas las políticas imperiales?
Y siguió dando cátedra de su vocación democrática al afirmar que “recuerden que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no solo con misiles y tanques, sino con solidas alianzas y firmes convicciones”. ¿Habrá pensando quizás en Henry Kissinger y su plan Cóndor que le costó la vida a decenas de miles de latinoamericanos que rechazaban la injerencia norteamericana en el continente y su política expoliadora? ¿O en las solidas alianzas con las que llevaron adelante esa política los asesinos Videla (Argentina), Banzer (Bolivia), Stroessner (Paraguay) , Pinochet (Chile) y Pacheco (Uruguay)?
Más adelante expuso con claridad conceptual su pensamiento del ecosistema: “Con viejos amigos y antiguos contrincantes trabajaremos sin descanso para reducir la amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se calienta. No vamos a pedir perdón por nuestro estilo de vida, ni vamos a vacilar en su defensa, y para aquellos que pretenden lograr sus fines mediante el fomento del terror y de las matanzas de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se lo puede romper. No pueden perdurar más que nosotros y los venceremos”. Cualquier mortal sabe que el estilo de vida “americano” (como les gusta decir a ellos) es el combustible ideal del calentamiento global. ¿Dónde está la defensa del medioambiente?
También se refirió a “aquellos que se aferran al poder mediante el engaño, la corrupción y la represión de la disidencia, tienen que saber que están en el lugar equivocado de la historia; pero les tenderemos una mano si están dispuestos a abrir el puño”. En forma elíptica hablaba de los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Por todo lo expuesto, después de leer el discurso de Obama, deseo … que no le vaya bien!
El mal comienzo de Hillary Clinton

Por Emir Sader (*)
En su presentación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, la nueva Secretaria de Estado de ese país emitió sus primeras declaraciones en relación a America Latina. Se propone una "diplomacia directa", que pretende basarse en un supuesto "poder inteligente". Habla del continente como si fuese un espacio vacío en el que va a proyectarse.
Pero su discurso, pretendidamente abierto al diálogo, no puede dejar de esconder sus garras, revelando que el "poder inteligente" puede ser una nueva versión para la conocida combinación de "la cachiporra y la zanahoria" alternada o simultáneamente utilizada siempre por el poder imperial en América Latina y en el resto del mundo.
Si quiere tener una relación de diálogo positivo, la Sra. Clinton debería, antes que nada, hacer una autocrítica de la política que los Clinton desarrollaron en el continente y de la de Bush. La realidad es todo lo contrario, vean lo que se propone la nueva Secretaria de Estado:
"Deberemos tener una agenda positiva en el hemisferio como respuesta al tráfico de temor propagado por Chávez y Evo Morales."
Hablar de temor en nombre de la potencia que recientemente mandó circular su V Flota por las costas del continente; como si eso todavía produjese miedo en los gobernantes latinoamericanos, en el momento en que se reunía, por primera vez en la historia sin la presencia de los Estados Unidos, el Consejo Sudamericano de Defensa. En el momento en que nuevas reservas de petróleo han sido descubiertas en Brasil. Cuando Bolivia ejerce su soberanía expulsando al embajador de los Estados Unidos, por sus reiteradas intromisiones en la política interna de ese país, y por incentivar los planes golpistas de la oposición derechista.
Hablar de temor antes de normalizar las relaciones con Cuba, terminando con el criminal bloqueo de más de 40 años. Antes de retirar de forma inmediata la base de terror de Guantánamo y devolver ese territorio usurpado por el imperio hace más de un siglo a Cuba.
Lo que la Sra. Clinton llama temor, nosotros los latinoamericanos lo llamamos solidaridad – palabra que ustedes desconocen. Porque lo que Venezuela y Bolivia propagan es la política que, con el decisivo apoyo de Cuba, terminó con el analfabetismo en esos dos países. Pregúntese ¿que país, apoyado hace tantas décadas por los Estados Unidos, puede exhibir esa conquista, a pesar de los millones de dólares repartidos por el imperio para fortalecer a sus aliados derechistas?
Lo que la Sra. Clinton llama temor, nosotros lo conocemos como Operación Milagro, que ya permitió a más de un millón de latinoamericanos recuperar su capacidad de visión, con hospitales en Cuba, Venezuela y Bolivia, de forma totalmente gratis. Mientras que el imperio contribuyó cotidianamente a cegar a millones de personas fomentando, con recursos y noticieros falsos, los medios de comunicación monopólicos privados en el continente – aliado fundamental del imperio en la región.
Lo que la Sra. Clinton llama temor, nosotros lo conocemos como Escuela Latinoamericana de Medicina, que con sus sedes en Cuba y en Venezuela, forma las primeras generaciones de médicos pobres en América Latina, para fortalecer las políticas de salud pública en el continente.
En fin, Sra. Clinton, si quieren tener una política de diálogo con el continente, primero tiene que darse cuenta de que este no es el mismo continente de cuando su marido gobernaba y el neoliberalismo y el ALCA reinaban. Asuma modestamente que no conoce el continente, venga a visitar nuestros países, sin declaraciones, para aprender como se construyen procesos de integración regional, como se superan las políticas de libre mercado que su país propaga desde hace décadas como la solución y que se volvió el principal problema a enfrentar.
Venga a conocer los nuevos gobiernos, las nuevas políticas, pero antes resuelva los problemas pendientes – Cuba, Guantánamo, Operación Colombia, entre otros -, para no correr el riesgo de, delicadamente, moralmente, ser recibida no con flores, sino con zapatazos.
(*) tomado de Rebelion.org
Traducción: Insurrectasypunto
Texto original en portugués: www.cartamaior.com.br
Texto en español: www.insurrectasypunto.org
Tu silencio me duele. Tanto como la vida. Tanto como el tiempo ... (*)

¿Hasta cuando Israel seguirá agrediendo al pueblo palestino?
¿Hasta cuando los gobiernos árabes serán cómplices con su silencio?
¿Hasta cuando las Naciones Unidas seguirán sin hacer respetar los acuerdos de 1948, respecto a la conformación del Estado Palestino?
¿Hasta cuando se seguirá alabando en la prensa internacional las operaciones militares quirúrgicas que solo atentan contra los jefes de Hamas?
¿Hasta cuando los medios de comunicación difundirán la noticia que “Israel responde a las agresiones terroristas”?
La lista de acciones, sin lugar a dudas TERRORISTAS, llevadas a cabo por el Estado de Israel crece día a día: expulsión de los palestinos de su territorio; apoyo a los asentamientos de colonos judíos; bloqueo a la entrada de alimentos y mercancías; asfixia económica a la Franja de Gaza; ataques indiscriminados con misiles y artillería que ya causaron la muerte de miles de civiles y la destrucción de edificios, escuelas y hospitales; construcción de un muro al mejor estilo campo de concentración nazi.
De Estados Unidos no se puede esperar otra cosa que apoyo en esta nueva agresión. No hay que olvidar de que el Estado de Israel junto al imperio y la isla de Palau (si alguien me puede decir dónde queda le agradeceré la información) apoyaron en la ONU la continuación del bloqueo estadounidense a Cuba. Y el silencio de Obama es muy elocuente. A tan solo dos semanas de asumir como presidente, ya empieza a mostrar cual es la magnitud del tan mentado “cambio” que proclamaba en su campaña electoral.
Por eso urge detener este nuevo genocidio contra el pueblo Palestino.
(*) Mahmoud Darwish- poeta de la Resistencia palestina.
La cara perfecta del Imperio

por Eva Golinger (*)
Nadie puede negar el momento histórico que vive los Estados Unidos de Norteamérica. Una nación construida con la mano de obra de los esclavos africanos, acaba de elegir su primer presidente afro-descendiente. Un país con una constitución que aún mantiene su lenguaje original que define a los negros como "tres quintos de un ser humano", acaba de elegir un hombre negro con una abrumadora mayoría.
El voto fue otorgado a los afro-estadounidenses en el año 1870, cinco años después de la abolición de la esclavitud y casi 100 años después de la ratificación de la constitución por 55 hombres blancos terratenientes. Sin embargo, la población afro-estadounidense siguió recibiendo un trato de segunda clase y el país vivió en segregación durante la mayoría del Siglo XX. Las grandes luchas revolucionarios por los derechos civiles de Martin Luther King Jr., Malcolm X, las Panteras Negras, Ángela Davis y otros grandes líderes de la comunidad afro en Estados Unidos durante los años sesenta y setenta, lograron un posicionamiento importante para la población negra dentro del país. Sin embargo, el racismo y la segregación continuaron como temas integrales de la sociedad estadounidense.
Hubo un Collin Powell por allí, una Condoleezza Rice por allá, pero siempre y cuando se subordinaran a la supremacía blanca y actuaran como los token negros para dar la apariencia de un gran progreso de la nación. Barack Hussein Obama no es ningún Condoleezza Rice ni un Collin Powell, pero tampoco es un Martin Luther King Jr. y menos un Malcolm X. El Presidente Electo Obama es un afro-estadounidense que se ha aprovechado de un momento de desesperación dentro del pueblo de Estados Unidos y que ha jugado sus cartas casi a la perfección.
De padre africano, ausente de su vida, y madre blanca del corazon de Estados Unidos, del Estado de Kansas, Obama utilizó su ambición para lograr asistir a las mejores universidades del país, Columbia en Nueva York y luego Harvard para su doctorado en derecho. Optó por una candidatura al Senado por el Estado Illinois y logró recaudar suficientes fondos para ganar el puesto en 2004, convirtiéndose en uno de los pocos afro-estadounidenses que ha sido elegido al Senado de Estados Unidos. Escribió dos libros sobre sí mismo, enfocados en la ausencia de su padre en su vida y su lucha por subir la escalera del "éxito" y "oportunidades" que supuestamente ofrece Estados Unidos con sus calles de oro. Se hizo multi-millonario con sus bestsellers y otros trabajos que le llegaron por su carisma y potencial como un próximo líder del país.
No fueron sino dos años en el Senado y Obama decidió arrancar una campaña para la presidencia, capitalizando el momento de descontento en el país debido al fracaso de la época Bush-Cheney y el rechazo a nivel nacional al posible regreso de los Clintons al poder. Aunque no era el candidato preferido a comienzos de las primarias del partido demócrata, Obama eligió un equipo de campaña joven y sabio, y conocedor de las nuevas herramientas sociales: el Internet y los medios de comunicación. Entre Hillary Clinton y Obama, las primarias demócratas se convirtieron en un concurso de raza contra género. Ganó raza, ya que Hillary representaba más de lo mismo para muchos hartos de más de 20 años de las familias Bush y Clinton en el poder. Obama ofrecía una cara fresca, joven y morena, y un discurso poético, inteligente, reconciliador y sensible a las necesidades de un pueblo abandonado por sus gobernantes.
No importaba que no tenía experiencia en la política ni el gobierno, era el outsider que rápidamente se convirtió en el insider con más potencial para ganar las elecciones presidenciales. Obama recibió el apoyo de grandes multinacionales, celebridades de peso, multi-millonarios y del partido demócrata, además de captar el voto afro-estadounidense y un sector juvenil que antes no había expresado un interés notable en la política nacional. La campaña de Obama convirtió la palabra ’cambio’ en una moda nueva. Fue creativa con el uso de internet y páginas como Youtube.com, que fue el verdadero motor de la campaña de Obama, sacando nuevas cuñas y micros a favor de su elección casi todos los días. Apoyar a Obama se transformó en un nuevo estilo, algo chévere para la juventud, la moda del momento, el candidato cool.
Y claro, pensar en la posibilidad de elegir un hombre negro que no se idenficaba con la comunidad afro-estadounidense de manera abierta y directa y no empleaba un discurso anti-racista que incomodaba a los blancos, pués era bastante cómoda para la mayoría del país. Obama nunca habló de Black Power, no responsibilizaba a los blancos por la opresión de los negros y menos comentó sobre sus propias experiencias como un hombre de raza mestiza en un país donde frecuentamente golpeaban a los hombres negros que salían mano en mano con mujeres blancas. No, Obama decía que la nación era un sola, que no veía color ni sexo ni afiliación política, era un solo gran país los Estados Unidos de Norteamérica. Con este discurso, Obama logró recaudar más dinero que cualquier otro candidato de la historia de Estados Unidos.
En su discurso de victoria a la media noche del 4 Noviembre 2008, Obama admitió que su campaña había sido la mejor de la historia del país: la campaña perfecta. Vendieron su cara fresca y su color de piel al pueblo estadounidense, envuelto en su discurso de cambio y su tono monótono, pero suave y acariciador. Hasta vendieron su imagen al mundo: Obama, el cambio para Estados Unidos, el contrario de Bush-Cheney, un hombre moreno que entiende los dolores de los pueblos y se identifica con ellos. Jamás alguien así podría atacarlos o intentar dominarlos. Pero no se engañan. Obama siempre fue claro con su punto de vista imperial y su reafirmación sobre la necesidad de recuperar la posición de Estados Unidos como un super-poder y el país más grande y dominante del mundo.
Al aceptar su victoria, Obama invocó los clichés de Estados Unidos, diciendo que al llegar a la presidencia era una muestra de que su "América" es un país donde todo es posible, donde las oportunidades no tienen límites: el sueño americano en vivo. Se le olvidó agregar que eso se hizo posible por los más de 3 mil millones de dólares invertidos en su campaña. Todo es posible en Estados Unidos con unos cuantos millones de dólares, nadie lo niega.
Obama es la cara perfecta del imperio. ¿Quién mejor puede presentar una imagen simpática de un Washington bien decaído y destruido por los ocho años de Bush-Cheney y sus guerras sin fin? ¿Será igual de fácil para Al Qaeda u otros grupos anti-estadounidenses atacar a un jefe de estado moreno con nombre árabe? ¿Podrán los pueblos en revolución apuntar sus dedos a la Casa Blanca de Obama y reclamar sus acciones agresivas, intervencionistas e imperiales? ¿Y qué pasará con el pueblo estadounidense? ¿Bajará su guardia y respirará con alivio pensando que ya la cosa está en buenas manos y no hay que protestar más ni criticar más ni reclamar cambios reales?
Sí, el imperio ha conseguido su representante perfecto, el que casi blinda sus acciones con su poesía y color. Es cierto que la elección de Obama se ha hecho historia y ha sido un paso importante para curar las heridas profundas de la esclavitud. Pero el imperio seguirá siendo el imperio, en eso Obama fue muy claro en su discurso de victoria. "A los que están fuera de Estados Unidos que nos quieren destruir, sépanlo con claridad que nosotros los derrotaremos," dijo con convicción. Que dios bendiga América.
(*) tomado de Rebelion.org
Obama elige a un pro-israelí de la línea dura para un alto cargo

por Ali Abunimah
Durante la campaña electoral estadounidense, los racistas y pro-israelíes trataron de crear polémica en relación al segundo nombre del candidato presidencial Barack Obama, Hussein. Puede que estas personas se consolaran con otro segundo nombre, el de la persona elegida por Obama como jefe de gabinete de la Casa Blanca: Rahm Israel Emanuel.
Emanuel es el primer nombramiento de alto nivel de Obama y probablemente desilusionará a quienes esperaban que el presidente electo rompiera con las políticas pro-israelíes de la administración George W. Bush. El cargo de jefe de gabinete de la Casa Blanca es considerado el más poderoso del ejecutivo, cercano al presidente. Según fuentes del Partido Demócrata citadas por medios de comunicación como Reuters y The New York Times, Obama ha ofrecido este cargo a Emanuel. Aunque se espera que Emanuel lo acepte, la noche del miércoles [5 de noviembre], un día después de las elecciones, todavía no se había confirmado*.
Rahm Emanuel nació en Chicago, Illinois, en 1959, hijo de Benjamin Emanuel, un pediatra que ayudó a pasar de contrabando armas a la Irgun, la milicia sionista del ex-primer ministro israelí Menachem Begin, en los años cuarenta. La Irgun llevó a cabo muchos atentados terroristas contra civiles palestinos, incluyendo el ataque con una bomba contra el hotel King David de Jerusalén en 1946.
Emanuel siguió la tradición de su padre de apoyar activamente a Israel; durante la Guerra del Golfo de 1991 actuó como voluntario para mantener los vehículos del ejército israelí activos cerca de la frontera de Líbano cuando el sur de este país todavía estaba ocupado por las fuerzas israelíes.
Como director político de la Casa Blanca durante la administración Clinton, Emanuel organizó la famosa ceremonia de la firma de la "Declaración de Principios" entre el dirigente palestino Yasser Arafat y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin. Emanuel fue elegido representante del Congreso por un distrito del norte de Chicago en 2002 y se le atribuye un papel clave en la obtención de una mayoría demócrata en las elecciones de medio mandato celebradas en 2006. Ha sido un destacado defensor de las políticas económicas neoliberales sobre libre comercio y la reforma de las prestaciones sociales.
Emanuel, uno de los políticos y recaudadores de fondos más influyentes de su partido, acompañó a Obama a la reunión con el comité ejecutivo del AIPAC justo después de que el senador de Illinois [Obama] pronunciara un discurso en el congreso de este lobby pro-Israel.
En el Congreso Emanuel ha sido un partidario de la línea dura pro-Israel sistemático y que se hacía oír, a veces incluso más que el presidente Bush. En junio de 2003, por ejemplo, firmó una carta criticando a Bush por no apoyar lo suficiente a Israel. "Estamos profundamente consternados al escuchar sus críticas a Israel por luchar contra actos de terrorismo", escribieron Emanuel y otros 33 demócratas a Bush. La carta afirmaba que la política israelí de asesinar a dirigentes políticos palestinos "estaba claramente justificada como una aplicación del derecho de Israel a defenderse" ("Pelosi supports Israel’s attacks on Hamas group", San Francisco Chronicle, 14 de junio de 2003).
En julio de 2006 Emanuel fue uno de los varios miembros [del Congreso] que pidió que se cancelara un discurso ante el Congreso del primer ministro iraquí Nouri al-Maliki porque había criticado el bombardeo por parte de Israel de Líbano. Emanuel calificó a los gobiernos libanés y palestino de "entidades totalitarias con milicias y terroristas que actúan como democracias" en un discurso pronunciado el 19 de julio de 2006 apoyando una resolución del Congreso de apoyar el bombardeo por parte de Israel de ambos países que causó miles de víctimas civiles.
En algunas ocasiones Emanuel se ha hecho pasar por defensor de las vidas palestinas, aunque si culpar nunca a la constante violencia israelí que es responsable de la vasta mayoría de muertos y de heridos. El 14 de junio de 2007 escribió a la secretaria de Estado Condoleezza Rice "en favor de los estudiantes de Gaza cuyo futuro está amenazado por la actual violencia allí” que él achacaba a "la violencia y militancia de sus mayores". De hecho, la lucha entre miembros de Hamas y Fatah, que acabó con decenas de vidas, era resultado de un plan fallido de las milicias respaldadas por Estados Unidos para derrocar al gobierno electo y de unidad nacional dirigido por Hamas. En su carta Emanuel urgía a Rice "a trabajar con los aliados de la zona, como Egipto y Jordania, para o bien encontrar un lugar seguro en Gaza para estos estudiantes o bien llevarlos a un país vecino donde puedan estudiar y hacer sus exámenes en paz". Los palestinos suelen considerar estas propuestas como un pretexto para una "transferencia" permanente [de palestinos] de su país, como han amenazado muchos dirigentes israelíes. Emanuel nunca ha dicho nada en defensa de los millones de niños palestinos cuya educación ha sido interrumpida por la ocupación, los cierres [de escuelas] y los bloqueos israelíes.
Emanuel también ha utilizado su posición para impulsar explícitamente los intereses de Israel de normalizar relaciones con Estados árabes y aislar a Hamas. En 2006 puso en marcha una carta al presidente Bush oponiéndose al intento del Dubai Ports World [Mundo Portuario de Dubai] con base en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de comprar la gestión de negocios de seis puertos estadounidenses. La carta, firmada por decenas de otros legisladores, afirmaba que "los EAU han prometido proporcionar ayuda financiera al gobierno dirigido por Hamas de la Autoridad Palestina y participa activamente en el boicot de la Liga Árabe contra Israel". La carta argumentaba que permitir que el negocio siga adelante "no sólo pondría poner en peligro la seguridad de los puertos estadounidenses, sino que aumentaría la capacidad de los EAU de reforzar al régimen de Hamas y sus esfuerzos para promocionar el terrorismo y la violencia contra Israel" ("Dems Tie Israel, Ports," Forward, 10 de marzo de 2006).
Ira Forman, director ejecutivo del Consejo Demócrata Nacional Judío, declaró a Fox News que la elección de Emanuel es "sólo una indicación más de que a pesar de los intentos de insinuar que Obama podría elegir a la persona equivocada o escuchar a personas equivocadas en relación a las relaciones entre Estados Unidos e Israel ... esto nunca fue verdad".
Durante la campaña Obama se distanció públicamente de sus amigos y asesores sospechosos o acusados de tener simpatías "pro-palestinas". No hay indicaciones anteriores de una trayectoria más equilibrada.
*La noticia ha quedado confirmada hoy, 7 de noviembre de 2008, http://www.gara.net/azkenak/11/105442/es/Barack-Obama-confirma-que-Rahm-Emanuel-sera-su-jefe-Gabinete (N. de la t.)
Enlace con el original: http://electronicintifada.net/v2/article9939.shtml
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
La otra cara de Estados Unidos

Por Txente Rekondo (*)
La historia de EEUU es tan rica en movimientos sociales y protestas de colectivos disidentes como en estrategias políticas y legales que con el fin de acallarlos se encuentran a un paso de criminalizarlos, aunque pocas veces tienen presencia en los medios de comunicación
El complejo legal estadounidense es una de las claves para entender el desarrollo de los diferentes movimientos sociales y de sus protestas. Mientras la «primera enmienda» señala que «el Congreso no podrá crear leyes que recorte la libertad de expresión o de prensa; o el derecho a manifestarse pacíficamente...» y se suceden sentencias favorables a los defensores de esos derechos y contrarias a los intentos restrictivos de los gobiernos, estos movimientos no han dejado pasar la oportunidad de incidir en ese complejo mundo legal y constitucional.
Si ya militar en ellos no es tarea fácil en EEUU, el sistema se ha sabido dotarse de importantes leyes o medidas que sirven para coartar todo aquello que la primera enmienda dice defender. Valiéndose de argumentos como «mantener el espacio público, la seguridad pública, prevenir la violencia, o la amenaza de ésta, o la defensa de la propiedad», expresarse en las calles en contra de determinadas políticas públicas o en demanda de derechos se ha convertido en una difícil apuesta.
Tras el 11-S y en pleno desarrollo de las teorías neoconservadoras, el impulso a las medidas reaccionarias desde diferentes estratos del poder ha sido evidente. Hoy día, amparándose en esos argumentos «preventivos», limitar los derechos de reunión o expresión es una tarea más sencilla. Todo ello sin olvidar las otras dos cartas que guarda siempre al Gobierno, el recurso a la represión policial o la utilización del sistema judicial para imponer sanciones severas.
Poco después de los ataques del 11-S, diferentes prisioneros políticos en las cárceles de EEUU fueron sometidos a un régimen de aislamiento durante días. Más tarde se produciría la aprobación de la «Patriot Act», que abrió la puerta a toda una avalancha de medidas y sanciones para criminalizar a buena parte de la disidencia estadounidense.
La historia del país muestra una rica experiencia de movimientos y campañas sociales que han salido adelante pese a las trabas oficiales y a los obstáculos creados para frenarlas. Los primeros años del siglo veinte mostraron buena parte de esas experiencias. La huelga de los trabajadores textiles en 1912 en Massachusetts fue un importante logro que posibilitó una organización laboral sin precedentes en EEUU. Unos años más tarde, la defensa de los derechos civiles que se visualizó en forma de marchas silenciosas, como la de Nueva York de 1917 para protestar contra una masacre ocurrida en el sur y los continuos linchamientos de negros. Este tipo de protestas resurgieron con fuerza en los años 60 en torno a las mismas demandas, el fin de la segregación «cuasi legal» de la población negra de EEUU.
A comienzos del siglo XX se produjeron también las protestas del Partido Nacional de las Mujeres, que exigían una reforma constitucional que les reconociera el derecho al voto. Ése fue el germen de un poderoso movimiento que también resurgió en los 60, y que tomó cuerpo en torno al Movimiento de Liberación de la Mujer en 1968.
Otro sector que históricamente ha logrado articular importantes movimientos sociales es el que formado en torno al rechazo a las guerras promovidas por los diferentes gobiernos estadounidenses. Si en la década de los 60, la guerra de Vietnam movilizó a los universitarios, a las clases medias de los suburbios, a trabajadores y a grupos de ex soldados, y se sucedieron las marchas, conciertos, mítines... Ya en pleno siglo XXI ha surgido con fuerza otro movimiento, el contrario a la guerra y ocupación de Iraq, aunque no ha logrado articular las masivas protestas de décadas anteriores.
Recientemente, las manifestaciones contra la globalización reunieron a miles y miles de personas, pero una vez más su organización y el impulso inicial se ha ido desinflando con el paso de los años.
Cualquier movimiento social que se cree en EEUU, igual que sucede en en otras partes del mundo, es consciente de que para llevar adelante sus campañas debe calcular muy bien tanto las tácticas a desarrollar como las reivindicaciones a plantear. Además, debe basar buena parte de sus ejes centrales en tres objetivos relacionados entre sí. Intentará presionar al Gobierno para lograr los cambios o demandas que defiende, al tiempo que busca la «educación de la población» persuadiéndola de la importancia de las cuestiones sobre las que trabaja, y, además, deberá encontrar las fuentes de financiación necesarias para poder seguir existiendo como movimiento y articulando sus demandas.
En muchas ocasiones, sobre todo en los últimos años, la postura de las instituciones estadounidenses es la de «invitar a esos movimientos a participar políticamente y, al mismo tiempo, frustrar dicha participación», buscando, en definitiva, una especie de «institucionalización» de los mismos.
Con la activación del discurso en torno a las llamadas «personas socialmente peligrosas», que está basada en categorías «extremadamente elásticas» que permiten la persecución y las sentencias contra individuos o movimientos sociales, el poder también ha logrado tejer una poderosa red de freno a las demandas de esos colectivos. En cualquier caso, muchos de ellos han denunciado que tras esa estrategia represiva sólo queda un paso hacia los «arrestos preventivos» y el encarcelamiento de «peligrosos activistas»; en definitiva, hacia la criminalización de la disidencia.
A lo largo de la historia de EEUU se han sucedido los grupos que se han movilizado para conseguir acceder al sistema político y desde allí defender determinados intereses, generales o de colectivos concretos. Mucha gente se ha movilizado y lo sigue haciendo, participa en manifestaciones, escribe cartas a los medios de comunicación, va puerta a puerta exponiendo sus demandas, participa en campañas de desobediencia civil..., ya que ésa es la única vía de la que disponen en el escenario político de EEUU para hacerse oír o para intentar llevar a delante sus propuestas.
Las organizaciones sociales que desarrollan su actividad en torno al movimiento obrero y los derechos laborales, los derechos civiles, la paz, los derechos de gays y lesbianas, el aborto, los derechos de la mujer, la pena de muerte, el sida, la brutalidad policial, los derechos de los animales, el medio ambiente, las minorías étnicas, los inmigrantes, la salud... son expresiones de lo que podríamos considerar la otra cara de la realidad política y social de EEUU, y normalmente no tienen presencia en las noticias que recibimos de aquel país a través de la mayoría de los medios de comunicación.
(*) Txente REKONDO - Gabinete vasco de Análisis Internacional (GAIN)

