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THE OMAR HERALD

Reflexiones de Fidel este 1º de Mayo: se impone una revolución energética

Reflexiones de Fidel este 1º de Mayo: se impone una revolución energética

El Primero de Mayo es un buen día para hacer llegar estas reflexiones a los trabajadores y a todos los pobres del mundo, junto a la protesta contra algo también increíble y humillante que ha ocurrido: la liberación de un monstruo del terrorismo,  precisamente al cumplirse el 46 Aniversario de la Victoria Revolucionaria de Playa Girón.

 Nada me anima contra Brasil.  Para no pocos  brasileños, sobre los que no cesan de martillar argumentos en un sentido u otro, capaces de confundir a personas tradicionalmente amigas de Cuba,  pareceríamos aguafiestas a los que no les importa perjudicar el ingreso neto de moneda exterior de ese país. Guardar silencio sería para mí  optar entre la idea de una tragedia mundial y un supuesto beneficio para el pueblo de esa gran nación.

No voy a culpar a Lula y a los brasileños de las leyes objetivas que han regido la historia de nuestra especie. Apenas han transcurrido siete mil años desde que el ser humano dejó huellas palpables de lo que llegó a ser una civilización inmensamente rica en cultura y conocimientos técnicos. Sus avances no se lograron al mismo tiempo ni en el mismo lugar de la geografía.

Puede afirmarse, que debido a la inmensidad aparente de nuestro planeta, en muchos casos se desconocía  la existencia de una u otra civilización. Jamás durante miles de años el ser humano vivió en ciudades de veinte millones de habitantes como Sao Paulo o Ciudad México, o en comunidades urbanas como París, Madrid, Berlín y otras que ven transitar trenes sobre rieles y colchones de aire, a velocidades de más de 400 kilómetros por hora.

En la época de Cristóbal Colón, hace apenas 500 años, algunas de esas ciudades no existían o no sobrepasaba su población la cifra de varias decenas de miles de habitantes. Ninguna gastaba un kiloWatt para iluminar sus hogares. Posiblemente la población del mundo no rebasaba entonces los 500 millones de habitantes. Se conoce que en 1830 alcanzó los primeros 1 000 millones, ciento treinta años después se multiplicó por tres, y cuarenta y seis años más tarde la suma de los habitantes del planeta se elevó a 6 500 millones, en su inmensa mayoría pobres, que deben compartir los productos alimenticios con los animales domésticos y de ahora en adelante con los biocombustibles.

La humanidad no contaba entonces con los avances de la computación y los medios de comunicación alcanzados en la actualidad, aunque sí habían estallado ya las primeras bombas atómicas sobre dos grandes comunidades humanas, en lo que constituyó un brutal acto de terrorismo contra población civil indefensa, por razones estrictamente políticas.

Hoy el mundo cuenta con decenas de miles de bombas nucleares cincuenta veces más poderosas, con portadores varias veces más veloces que el sonido y de una precisión absoluta, con las cuales nuestra sofisticada especie puede autodestruirse. A finales de la Segunda Guerra Mundial, que libraron los pueblos contra el fascismo, surgió un nuevo poder que se adueñó del mundo e impuso el actual orden absolutista y cruel.

Antes de viajar Bush a Brasil, el jefe del imperio estableció que el maíz y otros alimentos serían la materia prima adecuada para producir biocombustible.  Lula por su parte declaró que, a partir de la caña de azúcar, Brasil podía suministrar el que fuese necesario; veía en esta fórmula un porvenir para el Tercer Mundo, y el único problema pendiente de solución sería mejorar las condiciones de vida de los trabajadores cañeros.  Bien consciente estaba, y así lo declaró, que Estados Unidos por su parte debía suspender las barreras arancelarias y los subsidios que afectan la exportación del etanol a Estados Unidos.

Bush respondió que las tarifas y los subsidios a los agricultores eran intocables en un país como Estados Unidos, primer productor mundial de etanol a base de maíz.

Las grandes transnacionales norteamericanas productoras de ese biocombustible, que invierten aceleradamente decenas de miles de millones de dólares, le habían exigido al jefe del imperio la distribución en el mercado norteamericano de no menos de treinta y cinco mil millones (35 000 000 000) de galones de ese combustible cada año. Entre tarifas protectoras y subsidios reales la cifra por año ascenderá a casi cien mil millones de dólares.

Insaciable en su demanda, el imperio había lanzado al mundo la consigna de producir biocombustibles para liberar a Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de energía, de cualquier dependencia exterior en materia de hidrocarburos.

La historia demuestra que el monocultivo cañero estuvo asociado estrechamente a la esclavitud de los africanos, arrancados por la fuerza de sus comunidades naturales y trasladados a Cuba, Haití y otras islas del Caribe.  En Brasil ocurrió exactamente igual con el cultivo de la caña. 

Hoy en ese país, casi el 80% de la caña se corta manualmente. Fuentes y estudios aportados por investigadores brasileños afirman que un cortador de caña, trabajador a destajo, debe producir no menos de doce toneladas  para satisfacer necesidades elementales. Ese trabajador necesita efectuar 36 630 flexiones de piernas, recorrer pequeños trayectos 800 veces cargando 15 kilos de caña en los brazos y caminar en su faena 8 800 metros. Pierde un promedio de 8 litros de agua cada día. Solo en caña quemada se puede alcanzar esa productividad por hombre. La caña de corte manual o mecanizado se suele quemar para proteger al personal de mordidas o picadas dañinas y sobre todo para elevar la productividad. Aunque exista una norma establecida de 8 de la mañana a 5 de la tarde para realizar su tarea, ese corte a destajo no escapa de las 12 horas de trabajo. La temperatura en ocasiones alcanza los 45 grados centígrados al mediodía.

Yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros muchos compañeros dirigentes del país.  Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la Capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí. La caña no quemada era verde, de variedad temprana y  alto rendimiento agrícola e industrial. No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas. Alguien se encargaba de afilar el machete. Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3,4 toneladas diarias. Luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo. Gané varios bonos por la famosa zafra del 70. Tenía entonces 44 años recién cumplidos. El resto del tiempo, hasta la hora de dormir, lo dedicaba a mis deberes revolucionarios. Detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora.  La meta nacional era de 10 millones de toneladas de azúcar y 4 millones de toneladas de melaza aproximadamente, como subproducto. Nunca se alcanzó, aunque nos acercamos a ella.

La URSS no había desaparecido, parecía algo imposible. El período especial, que nos llevó a una lucha por la supervivencia y a las desigualdades económicas con sus elementos de corrupción inherentes, no había surgido. El imperialismo creyó que había llegado la hora de rematar a la Revolución. También es honesto reconocer que en los años de bonanza aprendimos a derrochar y no fue poco el grado de idealismo y de sueños que acompañaron a nuestro heroico proceso.

Los grandes rendimientos agrícolas de Estados Unidos se lograron mediante la rotación de las gramíneas (maíz, trigo, avena, mijo y otros granos similares) con las leguminosas (soja, alfalfa, frijoles, etcétera). Estas incorporan nitrógeno y materia orgánica a los suelos. El rendimiento del maíz en Estados Unidos en el año 2005, según datos de la  Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), alcanzó 9.3 toneladas por hectárea.

En Brasil solo se logran 3 toneladas de ese grano en la misma área de tierra. La producción total contabilizada de ese hermano país fue ese año treinta y cuatro millones seiscientas mil toneladas, consumido internamente como alimento.  No puede aportar maíz al mercado mundial.

Los precios de ese grano, alimento principal de numerosos países del área, casi se han duplicado. ¿Qué ocurrirá cuando cientos de millones de toneladas de maíz se dediquen a la producción de biocombustible? Y no voy a mencionar las cantidades de trigo, mijo, avena, cebada, sorgo y otros cereales que los países industrializados utilizarán como fuente de combustible para sus motores.

A esto se añade que es muy difícil para Brasil llevar a cabo la rotación del maíz con leguminosas. De los estados brasileños que tradicionalmente lo producen, ocho de ellos son responsables del noventa por ciento de la producción: Paraná, Minas Gerais, Sao Paulo, Goias, Mato Grosso, Río Grande do Sul, Santa Catarina y Mato Grosso do Sul. Por otro lado, el 60% de la producción de caña de azúcar, una gramínea que no puede rotarse con otros cultivos, se lleva a cabo en cuatro Estados: Sao Paulo, Paraná, Pernambuco y Alagoas.

Los motores de tractores, máquinas cosechadoras y los medios pesados de transporte para mecanizar la cosecha, gastarían hidrocarburos en cantidades crecientes. El incremento de la mecanización nada ayudaría a evitar el calentamiento del planeta, algo que está probado por los especialistas que miden la temperatura anual desde hace más de 150 años.

Brasil sí produce un excelente alimento especialmente rico en proteína, la soja: cincuenta  millones  ciento quince mil (50 115 000) toneladas. Consume casi 23 millones de toneladas y exporta veintisiete  millones  trescientos mil (27 300 000). ¿Es que acaso una parte importante de esa soja  se va a convertir en biocombustible?

En lo inmediato los productores de carne bovina comienzan a quejarse de que los terrenos sembrados de pastos se están transformando en cañaverales. 

El antiguo Ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, importante defensor de la actual línea gubernamental y hoy co-presidente del Consejo Interamericano de Etanol, creado en el 2006 a partir de un acuerdo con el Estado de Florida y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para promover el uso de biocombustible en el continente americano,  declaró que el programa de mecanización de la cosecha cañera  no genera más empleo, sino que por el contrario se produciría un excedente de personal no calificado.

Se conoce que los trabajadores más pobres procedentes de diversos estados son los que acuden al corte de la caña por imperiosa necesidad. En ocasiones, son personas que tienen que separarse muchos meses de sus familiares. Es lo que ocurría en Cuba hasta el triunfo de la Revolución, cuando el corte y alza de la caña era a mano y apenas existía el cultivo y transporte mecanizado. Al desaparecer el brutal sistema impuesto a nuestra sociedad, los cortadores, alfabetizados masivamente, abandonaron su peregrinar en muy pocos años y fue necesario sustituirlos con cientos de miles de trabajadores voluntarios.

A esto se añade el último informe de Naciones Unidas sobre el cambio climático, al afirmar lo que ocurrirá en Suramérica con el agua de los glaciares y la cuenca acuífera del Amazonas a medida que la temperatura de la atmósfera siga aumentando. 

Nada impide que el capital norteamericano y europeo financie la producción de biocombustibles. Podrían incluso regalarles los fondos a Brasil y América Latina. Estados Unidos, Europa y demás países industrializados se ahorrarían más de ciento cuarenta mil millones de dólares cada año, sin preocuparse de las consecuencias climáticas y de hambre, que afectarían en primer lugar a los países del Tercer Mundo. Siempre les quedaría dinero para el biocombustible y adquirir a cualquier precio los pocos alimentos disponibles en el mercado mundial.

Lo que se impone de inmediato es una revolución energética que consiste no solo en la sustitución de todas las luminarias incandescentes, sino también en el reciclaje masivo de todos los equipos domésticos, comerciales, industriales, transporte y de uso social, que con las tecnologías anteriores requieren dos y tres veces más energía.

Duele pensar que se consumen anualmente 10 mil millones de toneladas de combustibles fósiles, lo cual significa que cada año se derrocha lo que la naturaleza tardó un millón de años en crear. Las industrias nacionales tienen por delante enormes tareas que realizar y con ello incrementar el empleo. Así podría ganarse un poco de tiempo.

Otro riesgo de carácter diferente que el mundo corre es el de una recesión económica en Estados Unidos. En los últimos días los dólares han roto récord de pérdida de valor. Con esa moneda de papel y los bonos norteamericanos están constituidas la mayor parte de las reservas en divisas convertibles de todos los países.

El Primero de Mayo es un buen día para hacer llegar estas reflexiones a los trabajadores y a todos los pobres del mundo, junto a la protesta contra algo también increíble y humillante que ha ocurrido: la liberación de un monstruo del terrorismo,  precisamente al cumplirse el 46 Aniversario de la Victoria Revolucionaria de Playa Girón.


¡Prisión para el verdugo!

¡Libertad para los Cinco Héroes!

Fidel Castro Ruz

30 de abril de 2007 

30.000 desaparecidos, PRESENTES!

30.000 desaparecidos, PRESENTES!

 

Con motivo de conmemorarse mañana 30 de Abril, treinta años desde la primer Ronda, las Madres de Plaza de Mayo -en sus dos organizaciones- realizan diversos actos.

 La Asociacion que encabeza Hebe de Bonafini, organizó una jornada donde colectivamente se pintó un mural, mientras que Madres "Línea Fundadora", al cierre de esta edición, organizaba un festival artistico en Plaza de Mayo.

 Mañana habrá otro festival, esta vez de la Asociación, mientras que Linea Fundadora hará en su Casa Central una muestra de videos.

 Desde aqui, saludamos a todas las Madres, sin distinciones, quienes nos enseñaron cual es el verdadero camino de la lucha: Organizacion, Etica, Solidaridad, nunca bajar los brazos,  ser implacables con los enemigos, perseguirlos hasta conseguir JUICIO Y CASTIGO. Y sobre todo, hacer un culto de la MEMORIA.

Como dice una de sus consignas: LA UNICA LUCHA QUE SE PIERDE, ES LA QUE SE ABANDONA.

 Por todo esto, GRACIAS MADRES

¿Para qué acumular divisas?

¿Para qué acumular divisas?

Esta semana se cumplió el 9 día consecutivo de paro docente en la provincia de Santa Cruz. Los docentes exigen el aumento del salario básico, la recomposición salarial y el llamado a paritarias, que no se realizan desde el año 1991.

 

Un docente santacruceño tiene un sueldo inicial de $ 1700, que se compone de un básico de $ 161, y otras cifras no remunerativas como antigüedad, y zona desfavorable. Este desfasaje de cobrar sumas sin descuento jubilatorio, implica un menor aguinaldo, y una peor jubilación.

 

El gobierno además mantiene suspendido desde que el presidente Néstor Kirchner era Gobernador de la provincia el llamado a paritarias, donde se discuten otros aspectos laborales como el Convenio Colectivo de Trabajo. En esa oportunidad, la excusa fue la emergencia económica en que estaba la provincia. Hoy no tiene razón de ser en virtud de que es una de las provincias más ricas, recibe regalías petroleras, y se da el lujo de tener más de 1000 millones de dólares en el exterior. Ese es otro punto oscuro de la gestión Kirchner. Siendo gobernador sacó del país esa suma para evitar embargos internos e internacionales. Luego de 4 años de gestión presidencial los depósitos en el exterior siguen sin volver a la provincia, y ni siquiera se sabe en que banco están.

 

¿Cuál es la lógica del gobierno? Banco Central rico y asalariados pobres? Para que sirve la acumulación primaria si se mantienen elevados indices de pobreza e indigencia?. Tener 40.000 millones de dólares en reservas y que no haya gasas y curitas en los hospitales, un déficit habitacional de 3 millones de viviendas o que 2 millones de personas cobren un subsidio de 150 pesos, no tiene explicación racional. Si alguno la tiene, lo invito a través del blog a que lo explique. 

  

Yo no escribiría en Cuba

Yo no escribiría en Cuba

por Koldo Campos Sagaseta  (*)

Me pregunta un bodoque de esos que sintoniza la Cope si yo escribiría mi columna en Cuba y, debo reconocerle, que no, que Cronopiando en Cuba no podría ser.

Y es que en Cuba, afortunadamente, no es costumbre, ni siquiera ocasional, que aparezcan todas las mañanas media docena de cadáveres cosidos a balazos y tirados en calles y caminos, como en cualquier democracia americana, por lo que todas las columnas en las que he denunciado el ejercicio del crimen y su impunidad no tendrían sentido.

Tampoco los semáforos de La Habana, a diferencia de otras capitales caribeñas y europeas, (inclúyase Madrid) convocan por las noches a niños y niñas a inhalar pegamento u ofertar su sexo, por lo que los artículos que he escrito sobre tan denigrante desvergüenza no tendrían en Cuba razón de ser.

En Cuba no tendría que estar lamentando y denunciando las matanzas escolares tan en boga en otras sociedades vecinas, y tampoco iban ya a justificarse columnas en que he denunciado costumbres tan poco edificantes de algunas supuestas democracias como “retener” a los pacientes que no hayan satisfecho los gastos de los centros privados de salud, o no dar asistencia a los heridos que no acompañen la gravedad del caso de los dólares imprescindibles, porque en Cuba educación y salud no son derechos virtuales.

Como lo mismo ocurre en relación a la vivienda, al trabajo, a la cultura y el deporte, nada tendría que censurar en Cuba.

Y ninguna razón de ser tendrían los artículos en que he maldecido la más aberrante de todas las violencias: la tortura. Esa por la que el Estado español ha sido denunciado y condenado reiteradamente por organismos como Amnistía Internacional o las propias Naciones Unidas; esa que en Guantánamo se manifiesta como el mejor ejemplo del siglo de criminal cinismo, porque en Cuba no hay tortura.

En Cuba no se asesinan monseñores, ni obispos, ni jesuitas, ni se violan y asesinan monjas, ni se incendian embajadas, ni se desaparecen miles de personas, ni se matan o secuestran periodistas, sindicalistas, maestros, políticos, ecologistas y hasta diputados del Parlacén. En Cuba no se fusila en las plazas, ni se reprime en las calles, ni se suicidan los presos, ni se pone en libertad a terroristas como Posada Carriles, por lo que las tantas columnas que he escrito en recuerdo de Arnulfo Romero, de los jesuitas y las monjas estadounidenses asesinadas en El Salvador y Guatemala, de los indígenas achicharrados en la embajada española guatemalteca, de Chico, de los venezolanos asesinados en los “carachazos” de Carlos Andrés Pérez, de los muertos en los “bogotazos” de la CIA, o en el golpe de Estado del 11 de septiembre, o en el terror vivido en el cono Sur donde se sigue reventando a los mapuches, carecerían de otro sentido que no fuera el testimonio ajeno.

En Cuba tampoco podría escribir nada al respecto de la desidia del Estado ante la amenaza de fenómenos naturales, ante cualquier amenaza, ni pedir explicaciones por ciudades anegadas a las que previamente se desarmó de diques contra el agua, recursos y personal; ni exigir responsabilidades a quienes permitieron la muerte de mil ciudadanos y la desaparición de otros dos mil; ni insistir en que se sancione la posterior malversación y el robo de fondos para ayuda de los damnificados.

Tampoco podría escribir sobre el funesto papel de sus multinacionales depredando vidas y haciendas, transformando naciones en hoteles, haciendo eso que llaman “las Américas”, porque lo único, además de su ejemplo, que globaliza Cuba son sus vacunas gratuitas, sus médicos y maestros voluntarios.

Y como tampoco podría escribir en Cuba mis habituales columnas sobre la perversidad publicitaria, las estafas inmobiliarias, la acumulación de basura, las obras faraónicas, la venta del patrimonio nacional o la inseguridad general, temo que, lamentablemente, en Cuba, como bien apuntara el referido que me cuestionaba, Cronopiando no podría ser.

Así que, no pudiendo escribir mis Cronopiandos en Cuba, posiblemente me dedicara a escribir poesía, teatro, novela… literatura, lo que no estaría nada mal considerando el respaldo que el Estado cubano ofrece a los autores y las ventajas de un medio cultural en el que la mezquindad, por mucha que sea, no puede llegar a tanto. 

(*) Periodista. Tomado de Rebelión.org

Posada Carriles debe ser juzgado por sus crímenes

Posada Carriles debe ser juzgado por sus crímenes

Los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, encause a Luis Posada Carriles por todos sus crímenes o atienda la solicitud de extradición que ha hecho Venezuela y que no ha recibido hasta ahora respuesta alguna.

Mientras en nombre de la lucha contra el terrorismo, cientos de miles de personas han muerto en Irak y Afganistán, y otras –arbitrariamente detenidas- son torturadas en Abu Ghraib y Guantánamo, el gobierno de los Estados Unidos protege al más notorio terrorista del hemisferio occidental, trata de engañar a la opinión pública con interminables maniobras pseudolegales y se niega a juzgarlo por sus verdaderos crímenes.

Luis Posada Carriles fue acusado y sometido a un juicio inconcluso en Venezuela por el atentado en 1976 contra un avión civil donde murieron setenta y tres personas. Luego de escapar de cárceles venezolanas, en 1982, trabajó al servicio de la CIA para la operación conocida como Irán-Contra y en la implementación del genocida Plan Cóndor. Preparó después, en 1997, una serie de actos terroristas contra hoteles habaneros –en uno de ellos perdió la vida el joven turista italiano Fabio Di Celmo-- y, en 2000, el proyecto de atentado contra el presidente Fidel Castro en la Universidad de Panamá.

En marzo de 2005 Posada Carriles entró ilegalmente a Estados Unidos. Sólo después de reiteradas denuncias públicas que revelaban la presencia de este criminal en su territorio, el gobierno de George W. Bush procedió a su detención y encausamiento por delitos migratorios y de falso testimonio, sin la menor alusión al terrorismo.

Con el tratamiento otorgado a Posada Carriles, las autoridades norteamericanas, presionadas por los grupos extremistas cubanos del sur de la Florida, han puesto en absoluta evidencia la doble moral de su guerra contra el terrorismo en nombre de la cual torturan, secuestran y bombardean. Al mismo tiempo, como han denunciado numerosos foros internacionales y agencias de Naciones Unidas, cinco activistas antiterroristas cubanos permanecen injustamente encarcelados en los Estados Unidos, sometidos junto a sus familiares a un trato cruel y discriminatorio.

Todas las personas honestas que en el mundo alzan su voz contra la guerra y contra el terrorismo tienen ante sí una prueba irrefutable de la carencia de ética en que basa su actuación la actual administración de Washington.

Los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, encause a Luis Posada Carriles por todos sus crímenes o atienda la solicitud de extradición que ha hecho Venezuela y que no ha recibido hasta ahora respuesta alguna.

Adolfo Perez Esquivel, Noam Chomsky, Eduardo Galeano, Frei Betto, Juan Gelman, Hebe de Bonafini, Ariel Dorffman, Miguel Bonasso, Gianni Miná, Manu Chao, Naomí Klein, Luis Britto, Mario Benedetti... y cientos de firmas más

 

El llamamiento inicial esta firmado por cientos de intelectuales de todo el mundo, para adherirte puedes hacerlo en alguna de eatas páginas:

www.porlajusticia.org , www.porlajusticia.net , www.porlajusticia.cu

La socialdemocracia vuelve a la carga

La socialdemocracia vuelve a la carga

 

  

El último número de Le Monde Diplomatique –Edicion de Cono Sur-, trae en la  tapa un titulo impactante “Hora de cambios en Cuba”, con una editorial firmado por el director Carlos Gabetta (Cuba después de la URSS) y una nota del sociólogo Pablo Stefanoni titulada “Hora de Cambios Revolucionarios”.

 

Quisiera detenerme en el editorial. Gabetta  critica al modelo cubano por sostener el régimen de partido único, por la economía planificada y centralizada, por la falta de debate interno, y por la represión de la disidencia. Pone en boca de un amigo cubano que “la perestroika debería haber empezado en Cuba”, medida con la que está de acuerdo. Después de lo que significó la política encabezada por Mijail Gorbachov en la URSS, cuya consecuencia fue la caída de la Unión Sovietica hoy administrada por mafias que se reparten el poder, que barrieron las conquistas sociales de 7 décadas, plantear como un avance para el socialismo cubano la “perestroika” es directamente una canallada.

 

A lo largo de la nota hace mención al bloqueo de Estados Unidos, pero lo empequeñece, a tal punto de sostener que una eficaz apertura económica (como hizo China)  lograría minimizar los efectos.

 Estas ideas no son nuevas en Gabetta. En la Revista Fin de Siglo (Buenos Aires, Noviembre-Diciembre de 1991), no solamente sostenía la misma posición de hoy sino que ampliaba: “A la luz de la experiencia de todos los países donde hasta hace poco imperaba el ‘socialismo real’, puede afirmarse que los dirigentes cubanos no han atacado en su IV Congreso ninguno de los tres problemas estructurales del modelo: Régimen de partido único, desaparición de la crítica y Economía totalmente controlada por el Estado”.

(..) Estos tres fenómenos están íntimamente entrelazados  y ejercen entre si una fuerza de acción-reacción que multiplica la gravedad de los problemas

(..) En términos económicos, los indiscutibles logros de la Revolución fueron posibles gracias a la masiva ayuda soviética. Fuentes occidentales calculan que entre créditos, donaciones, mecanismos de precios subvencionados y de otro tipo, Cuba ha recibido de la URSS 60.000 millones de dólares de ayuda en 32 años, sin incluir la ayuda militar, los prestamos a largo plazo, para la adquisición de bienes de equipo (15.000 millones de dólares) y las ventajas obtenidas de los acuerdos con la RDA, Checoeslovaquia y Hungria.

(..) El problema cubano es entonces una combinación de graves deficiencias estructurales del sistema y de una implacable e inadmisible intromisión extranjera, capaz de poner en aprietos a cualquier economía. Carentes de recursos energéticos, obligada a mantener una fuerza militar desproporcionada, y desprovista de sus mercados, créditos y ayudas tradicionales, la economía cubana se encuentra técnicamente al borde de la bancarrota. Teniendo en cuenta todos los aspectos del problema, no es posible ver como podría la Revolución Cubana evitar el destino de los otros países socialistas sin decidirse a una radical corrección del rumbo. Cuba padece claramente de todas las deficiencias del modelo. Con matices en algunos casos importantes, pero los padece. Y no podría ser de otra manera, porque es una régimen de partido único, porque no existe pluralismo verdadero, ni de partidos ni de  opinión, y porque la economía está totalmente planificada desde el Partido y el Estado ¿porqué el resultado de la experiencia cubana debería ser diferente de los demás, si el modelo es el mismo? 

Y acá hago un punto. Porque podría transcribir toda la nota, pero como muestra bastan estos botones. Esto escribía Gabetta  en pleno Periodo Especial, cuando la economía cubana se derrumbaba y su receta era muy clara: pasarse al capitalismo sin miramientos. La misma receta que tiene hoy. Cuando la economía cubana se recupera año tras año, cuando Cuba demostró que se puede enfrentar al Imperio en todos los terrenos, y sobre todo, cuando la dignidad de la Revolución es un faro que ilumina a todos los luchadores honestos que habitan el planeta.

 

Le Monde Diplomatique  tiene un director General que es Ignacio Ramonet, el mismo que hizo el reportaje “100 horas con Fidel”. Otro exponente de la socialdemocracia europea, que dicta cátedras revolucionarias tanto sea en Managua, Caracas o la Selva Lacandona.

 

 Para ellos la Revolución no es roja rojita. Más bien es rosa-rosita…    

Las tizas no se manchan con sangre…

Las tizas no se manchan con sangre…

 

 

Estamos dolidos por la muerte del docente neuquino Carlos Fuentealba a manos de la policía provincial. Mejor dicho, por el asesinato del docente. Con mucho dolor. Y con bronca. Estos 5 dias se habló mucho del tema. De los piquetes. De la represión policial. De los aumentos de sueldos. De culpables. De inocentes. De excesos.

 

La cuestión de fondo no aparece reflejada ni en los discursos de los funcionarios, ni en las barricadas de los sindicalistas oficialistas, ni en los medios de comunicación. La represión es la única respuesta que tiene la burguesía ante los reclamos de los trabajadores. El único idioma que conocen es el del plomo. Como hace 10 años con el asesinato de Teresa Rodríguez, en Cutral-Co. También en Neuquén. Cuando comenzaron los piquetes. Porque el movimiento piquetero empezó justamente en Neuquén en 1997. No para pedir un subsidio. Sino para pedir TRABAJO.

 

Lo de Neuquén no es un hecho aislado. También se reprime en Tierra del Fuego. Como se reprime en la próspera provincia de Santa Cruz, la misma del presidente Néstor Kirchner. Como se reprime en la provincia de Salta. Siempre por pedir lo mismo: Por tener un salario digno. Por una tener una vida digna, qué merezca ser vivida.

 

Si la democracia no puede garantizar un sueldo digno, un acceso verdaderamente gratuito a la educación, si los estados provinciales se siguen inundando, si los hospitales no tienen ni siquiera los insumos más elementales para tratar a los pacientes. Para que sirve la democracia? Y no estoy haciendo una apología de la dictadura, a la cual  aborrezco desde el fondo de mi ser. Tanto a los militares y policías asesinos, como a los periodistas, empresarios y políticos que siguen su camino y son sus apologistas.   

 

Pero de que sirve tener 40.000 millones de dólares en divisas en el Banco Central, mientras miles de hogares, millones de personas no tienen las condiciones mínimas de subsistencia?  Esa es la pregunta. La respuesta está en las calles.

  

Etanol no es desarrollo (*)

Etanol no es desarrollo (*)


Por Frei Betto

Es hora de gritar por el etanol e impedir que el inmenso cañaveral Brasil multiplique el trabajo esclavo, aumente el número de trabajos temporales y devaste lo que nos queda de selvas y reservas indígenas.

 

Brasil es el país del carnaval. Aquí no se vive sin las cinco efes: fe, fiesta, (f)harina, frijol y fútbol. Toda esa alegría está amenazada con transformarse en una gran tristeza nacional en caso de que el gobierno federal no tome cuanto antes severas medidas para impedir que el país se convierta en un inmenso cañaveral en manos extranjeras.

Estamos volviendo a los ciclos de monocultivo que, según los libros escolares de mi infancia, marcaban los períodos de la historia nacional: árbol brasil, caña de azúcar, oro, caucho, café… Ésta es la razón de la reciente visita de Bush al Brasil: tenemos la materia prima y la tecnología alternativas al petróleo, energía fósil a punto de agotarse. Hoy el 80 % de las reservas petroleras se encuentran en el conflictivo Oriente Medio. Construir centrales nucleares es costoso y arriesgado, blancos potenciales de los terroristas. La solución más segura, barata y ecológicamente correcta es la caña de azúcar y los aceites vegetales.

El petróleo era un buen negocio cuando el barril costaba US$ 2; hoy cuesta no menos de 50. Y no da dos zafras. La caña y la yuca, además de abastecer vehículos e industrias, da las zafras que se planten. Basta con disponer de la tierra adecuada y de eso que, al contrario de los Estados Unidos, abunda en los trópicos: agua y sol.

Con la mirada puesta en esa fuente alternativa de energía, Bush vino a ver para creer. El etanol extraído de nuestra caña cuesta la mitad del producido con el maíz made in USA, un tercio del precio del etanol europeo obtenido de la remolacha, y es por ahora un 30 % inferior al precio de la gasolina, además de que no contamina la atmósfera ni se agota.

¿Entonces Brasil se convertirá en un país rico? Sí, si el gobierno actúa con firmeza y les quita la ganancia a las transnacionales. Bill Gates y su Ethanol Pacific ya echaron el ojo a las tierras de Goiás y de Mato Grosso. Japoneses, franceses, holandeses e ingleses quieren invertir en fábricas de alcohol. Si Planalto no asume la defensa de la soberanía nacional, el inmenso cañaveral Brasil producirá combustible para los países industrializados que, en defensa de sus intereses, velarán por la seguridad de sus negocios aquí, o sea regresaremos a la época colonialista de la República, ya no bananera sino cañera. Y las próximas generaciones correrán el riesgo de experimentar en carne propia lo que hoy sufren los iraquíes.

Así como Montero Lobato, en la época de 1940, clamó por la defensa de Biocombras, la Compañía Brasileña de Biocombustibles. En caso contrario tendremos nuestro territorio cultivable parcelado por el latifundio asociado a las empresas multinacionales; la caña imperando en el Sudeste; la soya y los pastizales deforestando aun más la Amazonía y provocando grandes desequilibrios ambientales. Y resulta ilusorio imaginar que la tecnología de explotación de la biomasa vegetal absorberá mano de obra. El desempleo y el subempleo (trabajos temporales) serán proporcionales a la extensión de caña plantada.

Bush no vino aquí preocupado por la miseria en que viven millones de brasileños, sobre todo los emigrantes expulsados del campo y amontonados en las favelas alrededor de las grandes ciudades. Ni tampoco interesado por la pequeña propiedad rural o la agricultura familiar. Vino a decirle al oído del presidente Lula que Brasil le dé la espalda a la Venezuela petrolera de Chávez y que brinde orgullosamente ante tanta energía vegetal como tenemos, y que se sienta feliz de ver llover alcohodólares en la agricultura nacional. Brasil colabora con la tierra, el agua y el sol, y un poco de mano de obra barata; ellos cosechan, exportan y venden el producto a través de la Monsanto, Cargill y congéneres, dejando las ganancias fuera. Se quedarán con el verde de la caña y de los dólares y nosotros con el amarillo del hambre, como describía Carolina María en Quarto de despejo.

Lo mínimo que esperamos del presidente Lula es que siga el ejemplo de Chávez y defienda los intereses nacionales. La empresa venezolana equivalente a nuestra Petrobrás era la socia minoritaria en la explotación del petróleo del país vecino. Ahora Chávez revertió la situación: a partir del 1 de mayo Venezuela quedará con el 60 % de las acciones y las empresas extranjeras con el 40 %.

Fue el clamor popular el que en el pasado obligó al gobierno a oír que “el petróleo es nuestro”. Es hora de gritar por el etanol e impedir que el inmenso cañaveral Brasil multiplique el trabajo esclavo, aumente el número de trabajos temporales y devaste lo que nos queda de selvas y reservas indígenas.

 

(*) Tomado de http://www.viejoblues.com/Bitacora/