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THE OMAR HERALD

Argentina

"El juicio se hizo, la sentencia salió y siento que ha llegado un poco de justicia"

"El juicio se hizo, la sentencia salió y siento que ha llegado un poco de justicia"

 

Mario Hernandez (MH): Estamos escuchando “Trelew” en la interpretación de Huarque Mapu de la Cantata Montoneros. El lunes 15 de octubre, al mediodía, El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia dio a conocer la sentencia en el juicio por el fusilamiento de 19 prisioneros políticos el 22 de agosto de 1972 en la base Almirante Zar de Trelew , durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse.

Los marinos Emilio Del Real, Luis Sosa y Carlos Marandino fueron condenados a prisión perpetua, como autores de 16 homicidios y tres tentativas.

Estamos en comunicación con Vicente Zito Lema que es el único abogado sobreviviente que representaba a los presos de Trelew. ¿Qué significó para vos haber llegado a esta sentencia pasados 40 años?

Vicente Zito Lema (VZL): Una aclaración. No está en el país, pero también participó activamente en aquellas defensas Rodolfo Mattarollo, abogado, escritor y gran amigo de Haroldo Conti.

En relación a los compañeros masacrados en Trelew, junto a Rodolfo Ortega Peña, Roberto Sinigaglia, por nombrar algunos de los compañeros, éramos abogados defensores de los militantes revolucionarios que fueron asesinados, por lo tanto y esto quiero aclararlo bien, los conocía a todos ellos personalmente porque durante mucho tiempo los habíamos defendido. Primero en Buenos Aires y luego cuando los trasladaron a Rawson como otra forma de castigo para alejarlos lo más posible de donde podían ser visitados con mayor facilidad por sus familiares. Los seguimos defendiendo, conociendo, queriéndolos, compartiendo sueños, a cada uno de los compañeros que luego fueron fusilados en la Base Naval.

Por otra parte, se me viene a la cabeza la historia. Cuarenta años es mucho tiempo para cualquier ser humano y por más que uno en el transcurso de su vida va asimilando el tiempo, también es cierto que de golpe aquél rompe todo control y se instala a partir de algún acontecimiento. Es como si lo estuviéramos viviendo y si bien nunca dejé de pensar en mis compañeros de Trelew, porque para nosotros como generación tuvieron un significado muy profundo, creo que cuando uno se entera de cualquier matanza o violación de los Derechos Humanos, todos los que sentimos que el mundo verdaderamente humano es de todos y pase lo que pase, conociendo personalmente o no a las víctimas uno, como condición humana, se ve como partícipe de su vulneración. En este caso, estando más ligado a los hechos, uno queda conmovido, como que aquellos cuarenta años de golpe han pasado y estamos otra vez en el centro de la escena.

También quiero ser muy sincero. Uno nunca pierde las esperanzas de que el mundo va a cambiar. Los sueños que no vio nuestra generación están vivos y van a seguir así, porque mientras haya injusticia la humanidad va a querer modificar el mundo y sino toda, siempre va a haber una parte más activa, más decidida, más valiente, más romántica, más humanística, porque las cosas son así. El mundo se cambia con el conjunto pero no se puede negar que siempre hay algunos compañeros que son los que más pujan, los que van adelante, los que generalmente pagan con su vida u otras formas crueles el haber estado empujando.

Hablar de cárcel, de exilios, de torturas, de persecuciones, son parte de la historia y concretamente de esa generación de la cual los compañeros muertos en Trelew son un símbolo profundísimo. Así como la fuerza de los sueños de nuestra generación, de los compañeros de Trelew, algún día van a estar plenamente realizados, porque el mundo no se termina con nuestros propios días, así también dudé mucho, aun cuando se empezaron a hacer los juicios contra la dictadura militar de Videla, Massera, Agosti y los demás, que en relación a Trelew iba a haber justicia. Honestamente dudé porque todo era a partir de 1976 y aquel anticipo histórico había quedado como más olvidado, no por los militantes pero sí por el conjunto de la sociedad y además era algo tabú, es decir, los distintos gobiernos democráticos no mostraban mayor interés político en revivir ese acontecimiento, de encarar esa causa jurídica y, sin embargo, más allá de mi desconfianza, por tantos golpes recibidos, por tantas injusticias que uno a veces acumula, hay que reconocer que el ímpetu de los familiares, las circunstancias políticas, quiero reconocerlo porque no se puede negar la decisión de quien fuera Secretario de Derechos Humanos, el Dr. Duhalde, quien también fue abogado de los presos de Trelew, impulsaron el juicio.

Soy un crítico de muchos de los jueces que fueron nombrados durante la dictadura militar y ratificados en sus cargos por el gobierno del Dr. Alfonsín, y no es una crítica en su contra sino que las relaciones de fuerza pareciera que no dieron para más y la mayor parte de los jueces quedaron en sus puestos y desde allí han frenado y frenan los avances para juzgar a los terroristas de estado. Esos juicios son muy difíciles, muy lentos, toda una maquinaria para que no sean todos los asesinos los que realmente tengan que ser juzgados. Sin embargo, y a pesar de todo, pareciera que estaba destinado por la historia, de que el principio de toda esa década de horror de los ’70 tuviera por fin la sentencia que de alguna forma consuela, pone algo de amor por la justicia donde antes reinaba la impunidad y la muerte. En lengua clara y simple: el juicio de Trelew se hizo, la sentencia salió y siento que un poco de justicia al mundo ha llegado con este acontecimiento.

A mí me da una doble satisfacción, por un lado me emociono, me pongo triste porque recuerdo a los compañeros, la forma vil en que la canalla los asesinó, pero también, por otra parte, siento que todos los que los quisimos nos sentimos reconfortados con el fallo.

MH: Vicente, te agradezco muchísimo este testimonio. Has sido muy claro y nos estamos viendo en cualquier otro momento.

Carlos Alberto Astudillo, Rubén Pedro Bonet, Eduardo Adolfo Capello, Mario Emilio Delfino, Alberto Carlos Del Rey, Alfredo Elías Kohon, Clarisa Rosa Lea Place, Susana Graciela Lesgart de Yofre, José Ricardo Mena, Miguel Angel Polti, Mariano Pujadas, María Angélica Sebrelli, Ana María Villarreal de Santucho, Humberto Segundo Suárez, Humberto Adrián Toschi, Jorge Alejandro Ulla, María Antonia Berger (sobreviviente de la masacre y desaparecida por la dictadura en 1979), Alberto Miguel Camps (sobreviviente de la masacre y desaparecido por la dictadura en 1977), Ricardo René Haidar (sobreviviente de la masacre y desaparecido por la dictadura en 1982) ¡PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!

(tomado de Rebelión.org)

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Cristina recargada

Cristina recargada

por Atilio Borón (*)

 

Las elecciones “primarias” que acaban de tener lugar en la Argentina dejaron numerosas enseñanzas. Sería imposible reseñar todas y cada una de ellas en un breve texto como este. Se impone, por lo tanto, la necesidad de sintetizar y privilegiar algunas cuestiones, postergando el tratamiento de otras para otros momentos. Centraremos nuestro análisis en tres ejes principales: (a) las razones de su apabullante victoria; (b) la agenda del gobierno para los próximos años; (c) las tareas de la izquierda ante la actual coyuntura.

Va de suyo que para quien esto escribe la elección presidencial (no así la de los demás cargos a nivel nacional, provincial y municipal) del 23 de Octubre se convirtió, luego de las primarias, en un ejercicio superfluo. Salvo por un catastrófico imponderable la re-elección de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) en la primera vuelta electoral ya está asegurada: le sacó una indescontable diferencia de 38 puntos a Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde. Peor aún, en Lomas de Zamora, supuesto bastión del duhaldismo, CFK aventajó al ex presidente por 43 puntos: obtuvo 57 % de los votos contra un flaco 14 % de su contendor. Y en la mesa 26 de la Escuela Nº 9 donde emitió su voto Duhalde, Cristina se alzó con el apabullante 73 % contra un raquítico 9 % de su rival. La Udeso, liderada por Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez, fue derrotada sin atenuantes en 132 de los 134 distritos de la provincia de Buenos Aires. Teniendo en cuenta estos demoledores antecedentes cualquier especulación acerca de las chances que podrían tener cualquiera de las dos mayores candidaturas de la oposición es un alarde de voluntarismo carente de todo fundamento. Claro está que hay que reconocer que por detrás de ese infundado optimismo existen también razones tácticas que obligan a ello: la deserción de un candidato presidencial acarrearía consecuencias muy negativas para los otros postulantes pegados a su boleta (senadores y diputados nacionales, gobernadores, legisladores provinciales, intendentes, concejales) al mismo tiempo que debilitaría la capacidad de esa fuerza para conquistar posiciones en lo terreno parlamentario y en los gobiernos locales.

 

¿Por qué ganó CFK?

Lo primero que hay que decir es que su aplastante victoria se debió antes que nada a los méritos propios de su gestión gubernativa. Vale la pena insistir en esto porque la tónica dominante de muchos análisis parece sugerir que su triunfo fue antes que nada causado por la fenomenal ineptitud de la oposición. Este es un planteamiento erróneo porque deja en las sombras algunos factores que, sin duda, influenciaron muy positivamente en las preferencias ciudadanas. Por empezar, mal se podría desconocer el impacto “oficialista” que aquí y en cualquier otro país ejerce la bonanza económica, por relativa que sea y más allá de sus insatisfactorios y/o limitados impactos redistributivos. Pero si además el crecimiento económico va acompañado por una fuerte expansión del consumo (no importando, ante los ojos de los beneficiarios, los mecanismos mediante los cuales se lo promueve); la creación de empleos (no importa si registrados o “en negro”); una modesta pero bienvenida mejoría en sueldos y salarios y en las remuneraciones a los jubilados y pensionados; la enorme ampliación de la cobertura previsional con la jubilación de las amas de casa; la implementación de algunas políticas paliativas del grave problema de la pobreza que el país viene padeciendo desde los años noventas (Asignación Universal por Hijo, tres millones y medio de personas cubiertas por distintos planes sociales, retorno a la escuela impulsado por la masiva entrega de netbooks, etcétera), sería verdaderamente una anomalía que este conjunto de factores se hubiese revelado incapaz de fomentar un sentimiento de conformidad para con el gobierno nacional.

Si a ello se le agregan otros componentes que expresan una vocación progresista de la Casa Rosada, como la Ley de Medios, el Matrimonio Igualitario, la política de derechos humanos, la estatización de las AFJP y Aerolíneas Argentinas y la reorientación latinoamericanista de la política exterior nadie debería manifestarse sorprendido ante el categórico veredicto de las urnas. Podría haber sorpresa en el nivel del apoyo -más del 50 %- o en los 38 puntos que separan a CFK de sus más inmediatos perseguidores, pero no en la reconfirmación de su liderazgo en el terreno electoral. 

El éxito oficial sirvió, de paso, para demostrar que los poderosos medios hegemónicos -verdaderos “intelectuales orgánicos”, diría Gramsci, del heteróclito archipiélago opositor- carecen de los poderes omnímodos que muchos, tanto en el gobierno como en la oposición, les habían atribuido. Pueden agigantar lo que hay, pero sus artimañas y manipulaciones no les alcanzan para inventar lo que no existe. Y la oposición, en la Argentina post-crisis del 2001, post “que se vayan todos”, no existe. Lo que aparece bajo la equívoca etiqueta de “oposición” es una colección de individualidades y precarias organizaciones políticas, mutuamente repulsivas, carente de unidad y coherencia, sin un claro programa alternativo que no sea volver al pasado todo lo cual la convierte en fácil presa de las iniciativas del kirchnerismo. En el período transcurrido entre las elecciones parlamentarias de Junio del 2009 y las del 14 de Agosto de este año sus exponentes exhibieron excepcionales dosis de ineptitud, egocentrismo, sectarismo, ombliguismo y personalismo que aportaron lo suyo para hacer posible el triunfo de Cristina. En síntesis: a la oposición le sobró vanidad y le faltó grandeza. Y la protesta social, vigorosa y recurrente, transitó por carriles que no tenían contacto con los partidos de la oposición. Salvo, en algunos pocos casos, con las pequeñas expresiones de la izquierda.

Fue debido a ello que el multimedio Clarín no pudo, empleando a fondo su vastísima red de propaganda y manipulación políticas, inventar una opción donde no la había, o fabricar un líder capaz de concitar la adhesión de grandes segmentos de nuestra sociedad. Por más que algunos de los candidatos de la oposición fueran exhibidos ad nauseam, noche a noche, en los distintos programas televisivos del multimedio -especialmente Eduardo Duhalde y Elisa Carrió y, en menor medida, Ricardo Alfonsín- y se les concediera, en algunos casos, hasta veinticinco minutos ininterrumpidos de pantalla (¡algo absolutamente extraordinario en el timing televisivo!) ni uno sólo de los favorecidos por tamaña “generosidad” del oligopolio logró convertirse en un competidor serio de CFK. Peor aún: la venenosa campaña mediática en contra del gobierno terminó por volverse en contra de quien, desde una autoasignada función de conciencia ética de la república, la encarnó con singular vehemencia. Nos referimos, está claro, a Elisa Carrió, derrumbándose desde el 23 % de los votos obtenidos en la elección presidencial del 2007 a un triste tres y tanto por ciento en las primarias del domingo pasado. Una caída, dicho sea al pasar, que tampoco puede atribuirse a los poderes demiúrgicos de la televisión oficial, cuyo módico rating –inclusive en un programa como 6-7-8- la inhiben de acometer empresas tan demoledoras, suponiendo que lo quisiera. Y lo mismo puede decirse de la prensa gráfica oficial o identificada con la gestión de CFK: el “periodismo militante” pudo haber ayudado a consolidar la adhesión de los ya convencidos, pero jamás proyectar a Cristina por encima del cincuenta por ciento de los votos. Este acotado poder de los medios, de uno y otro bando, no deja de ser una buena noticia para la democracia. 

 

La agenda para el segundo turno

 El arrasador triunfo de CFK enfrenta un peligro que al menos en un par de discursos recientes pareció haber sido advertido por la presidenta cuando dijo, textualmente, “no me la creo.” En efecto: el riesgo es pensar que ante la plebiscitaria ratificación de su mandato las cosas están bien y el rumbo emprendido es el correcto. En realidad, la situación económica ha venido mejorando pero las asignaturas pendientes son muchas, y muy urgentes. El mantenimiento de la torpe política adoptada con el INDEC, que equivale destruir un termómetro porque registra la temperatura producida por una inoportuna enfermedad, conspira en primer lugar en contra del propio gobierno: las deficientes o abiertamente falsas informaciones suministradas en algunas áreas por el INDEC le impide elaborar con racionalidad y eficacia las políticas públicas que el país necesita. La intervención en ese organismo, además, es un grave atentado en contra de la población porque la priva de acceder a datos básicos con los que, por ejemplo, defender su nivel de vida y sus salarios en las paritarias. En este sentido el subregistro de la inflación ha adquirido ribetes escandalosos toda vez que no son las desacreditadas consultoras privadas sino las propias oficinas de estadística de las provincias gobernadas por el Frente de la Victoria quienes mes a mes desmienten las fantasiosas cifras del INDEC. No sólo ellas: lo mismo hacen los sindicatos afiliados a la CGT, que negociaron reajustes salariales –para acompañar al aumento de los precios internos- del orden del 25 al 35 %, reajustes que fueron homologados por las autoridades nacionales y sobre todo por el Ministerio de Trabajo. Acabar con este engaño debería ser una de las primerísimas tareas a encarar por la presidenta lo antes posible, conciente de que esa mentira no sólo ofende a la ciudadanía sino que entorpece su propia gestión de gobierno.

Cuando el tema de la agenda del próximo período sale a la palestra son muchos los que en el ámbito oficial y sus aledaños dicen que lo que hay que hacer es “profundizar el modelo”. No vamos a reiterar en esta nota todo lo que discutimos extensamente en anteriores publicaciones de este blog y que diera lugar a un apasionado debate. Pero no está demás recordar que los principales aciertos del kirchnerismo –como, por ejemplo, la quita en los bonos de la deuda externa o las estatizaciones de las AFJP o de Aerolíneas Argentinas- se produjeron cuando se dejaron de lado las prescripciones del modelo de acumulación instaurado bajo el primado del neoliberalismo desde finales de la década de los ochentas y cuyos poderosos influjos se sienten todavía el día de hoy. Para entendernos: si hablamos rigurosamente un “modelo” no es una sumatoria de políticas públicas sino un tipo específico de articulación entre acumulación capitalista, dominación política y organización social. Al decir que el actual “modelo” tiene su génesis en la última dictadura militar y su consolidación en el decenio menemista se está afirmando que como producto de la refundación reaccionaria del capitalismo global desde mediados de los setentas el eje central de la acumulación capitalista se desplazó hacia los sectores más concentrados (y extranjerizados) de la economía, entre los cuales sobresalen el petróleo, el gas, la gran minería, el sector financiero y el agroexportador (principalmente el complejo sojero), todos los cuales fueron (y siguen siendo) beneficiados por incentivos, subsidios, exenciones impositivas y facilidades de todo tipo que explican las fenomenales tasas de ganancia que exhiben estos sectores. Este “modelo”, neoliberal en su espíritu y en su corporización práctica, tiene como puntales:

a) la sobrevivencia de la Ley de Entidades Financieras de Videla-Martínez de Hoz, pieza legal fundamental para institucionalizar el predominio de la banca extranjera y del capital financiero en general;

b) la vigencia de la Carta Orgánica del Banco Central establecida por Domingo F. Cavallo que todavía condiciona negativamente a las actuales autoridades de esa institución para actuar de conformidad con las exigencias de la coyuntura; 

c) la extraordinaria regresividad del sistema impositivo, en virtud de la cual la renta financiera queda exenta de obligaciones tributarias al igual que la transferencia de activos de sociedades anónimas, mientras que una parte creciente de los asalariados debe pagar el impuesto a las ganancias –la magia del neoliberalismo todo lo puede: ¡sueldos y salarios se convierten en “ganancias” y como tales sujetas a un tributo- al tiempo que los sectores de menores ingresos ven encarecidos los ítems de la canasta básica de alimentos con un IVA del 10.5 %;

d) el continuo saqueo de nuestras riquezas naturales, sin ninguna clase de efectivo control fiscal –especialmente en hidrocarburos, minería, pesca- que impide saber cuánto se extrae y cuánto se exporta. Si algún dato se tiene es por las declaraciones juradas que las empresas interesadas elevan a nuestras autoridades;

e) la descontrolada “sojización” del agro, con los graves perjuicios que conlleva no sólo una acelerada “reprimarización” de la economía sino también la expansión del monocultivo y la primacía adquirida por el poderoso complejo transnacional del “agronegocios”, en desmedro de los pequeños y medianos productores locales;

f) el elevado grado de concentración y extranjerización de la economía. Una encuesta periódicamente realizada por el INDEC sobre este tema demostró que en el 2010 las 500 mayores empresas del país daban cuenta nada menos que del 22 % del PIB de la Argentina. Ese mismo estudio señalaba que 324 de las 500 mayores empresas –o sea, dos de cada tres- que operan en el país son extranjeras; y todas foráneas son las seis más grandes: YPF, Cargill, Telecom, Petrobras, Carrefour y Jumbo. Extranjerización que, como lo señalan recientes estudios, se extiende también a la tierra, inclusive en zonas de frontera;

g) perpetuación de la precarización laboral, la tercerización, el trabajo no registrado (¡inclusive en la administración pública!), penosas herencias de los noventas que aún persisten en nuestros días.

Estos rasgos, gestados durante los años de la dictadura y el menemismo siguen penosamente caracterizando a la economía argentina. Hubo cambios, sin duda, pero las vigas maestras del “modelo”, neoliberal hasta el tuétano, siguen en pie. A ello se debe la persistencia de elevados niveles de pobreza -cercanos al 30 % según los análisis más confiables- en los sectores más postergados y también la fragilidad económica de las capas medias, donde para una pareja con ambos miembros trabajando “en blanco” y con buenas remuneraciones la adquisición de un departamento de dos ambientes se presenta como una empresa de muy difícil realización. En suma, el “modelo”, fiel a sus orígenes, crece pero al hacerlo concentra ingresos y riquezas, desnacionaliza la economía y no distribuye. Quien lo hace, a duras penas y con muy modestos resultados, es el estado.


La izquierda y la coyuntura

Para concluir: la presidenta tiene la re-elección asegurada. Ha sido ratificada plebiscitariamente y gracias a esta relegitimación dispone de un amplio campo de maniobra para introducir los cambios que necesita el país. Si tiene voluntad de hacerlos seguramente contará con un enorme respaldo popular, como lo atestigua el resultado de las primarias. Cuenta también con un Congreso que no tendrá fuerza para interferir o entorpecer sus más trascendentales iniciativas y los poderes mediáticos han demostrado que pueden desatar una molesta vocinglería pero no tienen como frenar las políticas gubernamentales. Este es el momento para avanzar a toda máquina por el camino de las reformas estructurales, dejando de lado los paliativos y las políticas de parche. Además, haga lo que haga, los futuros historiadores y cronistas de la derecha ya condenaron a la presidenta. Seguirá siendo sometida a toda suerte de presiones, chantajes y agresiones por los moderados avances sociales producidos durante estos últimos años. Siendo esto así es preferible que la condenen por las cosas buenas que podría hacer y no por lo que dijo que quería hacer y después no lo hizo. Eso sí: CFK tendrá que apresurarse porque dispondrá de poco tiempo, un año a partir del inicio de su nuevo término presidencial. El 2012 debería ser el año de las grandes batallas. Poco después comenzarán las disputas con vistas a las elecciones parlamentarias del 2013 y, enseguida, estallará abiertamente la durísima lucha por la sucesión presidencial. Por lo tanto, si no es ahora, ¿cuándo?

Podrá objetarse, con razón, que el planteo anterior adolece de un fuerte voluntarismo. Ello es así porque hemos optado, metodológicamente hablando, por suspender por un momento una valoración radicalmente crítica que considere a los datos definitorios de la coyuntura actual como resultados inamovibles de un proceso que no admite correcciones o rectificaciones. Si bien adherimos sin reservas a la perspectiva crítica que ofrece el marxismo -en el sentido de que sabemos que dentro del sistema no hay solución para la crisis del capitalismo, y que éste es una imparable máquina de producir injusticias, pobreza y exclusión económica, social y política que sólo una revolución socialista pondrá fin- creemos que al menos hipotéticamente se le podría conceder al gobierno el beneficio de la duda. ¿En qué sentido? En el sentido de reconocer que las renovadas y cada vez más violentas contradicciones del capitalismo, aguijoneadas por la crisis actual, van a desbaratar cualquier intento de gestionar a la economía y mantener el orden social apelando a las herramientas macroeconómicas convencionales, incluyendo las tenidas por “heterodoxas”. Empujado por circunstancias signadas por profundos desequilibrios en la vida económica y una creciente agitación social y política más pronto que tarde el gobierno se enfrentará a un dilema de hierro: avanzar por el sendero de las reformas estructurales que le permitan neutralizar los efectos desquiciantes de un capitalismo en crisis o bien quedar sepultado bajo sus escombros, abriendo el paso a una restauración conservadora que ponga fin a todas sus ilusiones progresistas.

Acérrimos críticos del capitalismo, Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Gramsci, entre otros, nunca dejaron de reconocer las posibilidades de recomposición y cambio que los capitalistas siempre tienen a su alcance aún en medio de las más profundas crisis. Más de una vez Marx se reprochó por haber errado en sus sombríos pronósticos sobre el curso futuro de Francia una vez establecido el régimen bonapartista, refutados implacablemente por casi veinte años de vigorosa expansión económica que sólo la guerra franco-prusiana de 1870 pondría fin. Atentos a esta lección hay que desterrar la tentación de pensar que, ante la crisis, el kirchnerismo jamás osaría transitar por el sendero de las reformas estructurales. Sus relaciones con la clase dominante son complejas y por momentos contradictorias: promueve sus ganancias y facilita sus negocios –si no véase lo ocurrido con el voto “del campo” en las primarias, o las declaraciones de Franco Macri o de tantos otros capitostes del empresariado local- aunque lo hace en un clima de mutuo recelo y permanentes tironeos ocasionados por la insaciable voracidad de una y otro.

Si estas tensiones, exacerbadas al calor de la crisis, llegaran a sobrepasar un cierto umbral no sería extraño que se desencadenase una ruptura entre la clase dominante y el gobierno, colocando al kirchnerismo ante el dilema enunciado más arriba: reformas estructurales o capitulación. Acosado por similares más no idénticas circunstancias Franklin D. Roosevelt optó por lo primero: fortaleció el movimiento obrero y organizó al partido demócrata, y a partir de allí lanzó el New Deal, un programa tenazmente resistido por gran parte de la burguesía estadounidense que consideraba confiscatoria y “comunista” la nueva legislación tributaria –en un pleito que sólo se resolvió en la Corte Suprema de Estados Unidos- y los renovados poderes de la Reserva Federal, al paso que denostaba como demagógicas las audaces iniciativas en materia de seguridad social y asistencia médica impulsadas desde la Casa Blanca. Obviamente, era un programa que no tenía la menor intención de salirse del sistema y abandonar al capitalismo; no obstante, acuciado por las premuras del momento, para salvarlo era preciso otorgar significativas concesiones a las clases populares a la vez que se recortaban algunas de las más irritantes prerrogativas del capital. Que no hubiera aparecido un partido revolucionario capaz de aprovechar las oportunidades que se abrieron en esa coyuntura es otra historia. A la luz de la experiencia histórica, desde Napoleón III a Roosevelt, ¿deberíamos excluir a priori que una salida “reformista burguesa” pudiera ser elegida por CFK? Hay numerosos indicios de una creciente tensión al interior del kirchnerismo, originada por las limitaciones y perversiones del “modelo” y por el creciente hiato que separa el discurso crítico del neoliberalismo del pesado legado neoliberal que aún hoy informa buena parte de las políticas oficiales. ¿Quién estaría en condiciones de asegurar que, forzado por las circunstancias, el kirchnerismo preferiría suicidarse antes que abrazar una opción reformista, aunque sea por razones tácticas, oportunistas o demagógicas de supervivencia política?

Y si tal cosa llegara a ocurrir, ¿estarían la izquierda y el movimiento popular en condiciones de sacar partido de la situación? Es evidente que la debilidad de las fuerzas socialistas, comunistas y de izquierda de la Argentina, herederas de traumáticas experiencias del pasado, conspira contra su capacidad para gravitar decisivamente en la coyuntura. El tsunami peronista de 1945 cambió radicalmente la estructura y la identidad de la clase trabajadora y el movimiento popular, condenando a la izquierda a jugar un papel marginal en el desarrollo de las luchas de clases durante décadas. Ante ello habría que estar sumamente atentos a las inéditas posibilidades que podrían abrirse en el marco de la crisis actual y sus reflejos en un país de la semiperiferia capitalista como la Argentina. No hay un único camino para la emancipación de la clase trabajadora, y más importante que el punto de arranque son el itinerario, las novedades generadas a lo largo de un continuo proceso de luchas sociales (que cambia conciencias, proyectos, modos de organización y liderazgos) y la meta hacia la que apuntan los conflictos y antagonismos del momento.

Para ello es preciso tener en mente que estamos ingresando a una nueva etapa en la historia del capital: la contraofensiva reaccionaria inaugurada en los años ochenta del siglo pasado de la mano de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II se ha agotado y se derrumba estrepitosamente. La conmoción social que sacude a Europa, desde la ola de huelgas en Grecia hasta el repudio a los banqueros en Islandia, pasando por los incendios en Londres, los “indignados” españoles y el fragilísimo equilibrio político apenas sostenido en Francia y Alemania, es un claro anuncio del cambio de época, y sus violentas reverberaciones se dejarán sentir en todo el mundo. La Argentina y América Latina, por más que se las intente blindar, no serán la excepción a la regla. Fin de una época que coincide con la inexorable decadencia del imperio norteamericano, incapaz de ganar guerras (aunque destruya países), de ordenar el caos económico internacional y de acomodar el tablero político mundial en función de los intereses imperiales. En un marco de cambios epocales en donde la mismísima supervivencia del capitalismo está puesta en cuestión -¡ya no por el “catastrofismo” de sus críticos sino por el diagnóstico de los “intelectuales orgánicos” del capital!- la izquierda argentina tiene la posibilidad y el deber de reconstituirse de forma tal de poder incidir positivamente en el curso de los acontecimientos, dejando de ser lo que, a pesar suyo, fue durante décadas: una presencia testimonial. Para que esto sea posible deberá abandonar todo dogmatismo y saber leer, en los enrevesados y contradictorios pliegues de la coyuntura actual, las oportunidades que podrían existir para desarrollar un proyecto emancipatorio para nuestro pueblo y actuar en consecuencia.

(*) Tomado de Rebelion

Ganaron todos… será cierto?

Ganaron todos… será cierto?

Néstor Kirchner perdió (por un poquito, según dijo la noche del domingo) pero dijo que ganaron en todo el país…

Francisco de Narváez invirtió millones de dólares en campaña, ganó por tan solo 2 puntos… pero se siente el próximo gobernador de la Provincia de Buenos Aires

Francisco Macri, ganó la ciudad de Buenos Aires con 10 puntos menos que en la última elección… pero se siente presidenciable…

Carlos Reutenman ganó por 2 puntos la Senaduría de Santa Fe y se siente presidenciable…

El partido de Hermes Binner perdió por dos puntos… y también se siente presidenciable…

Elisa Carrió fue electa diputada por muy poco… peros se siente presidenciable…

Cristina Kirchner minimizó la pérdida de 4 senadores y 19 diputados…  y dijo que continuaran con su proyecto…

La patronal del campo pensaba incorporar 19 diputados a la cámara y tan solo fueron elegidos 11… pero se sienten ganadores…

El partido radical perdió en todas las grandes provincias (Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Ciudad Autónoma) pero se sienten los grandes ganadores…

La izquierda sacó menos de 300.000 votos… pero dice que ganó el pueblo porque se derrotó al kirchnerismo…

Pregunta a la izquierda: el pueblo es Gabriela Michetti, Francisco de Narvaez, Francisco Macri, Cleto Cobos, Carlos Reutenman, y los patrones del campo?

Alguna vez algún partido reconocerá su derrota?

Alguna vez algún político reconocerá que ganó por escaso margen…  y se pondrá a trabajar para bajar la desocupación, mejorar la salud, terminar con la deserción escolar, desarrollar planes serios de vivienda, atacar la especulación financiera, el lavado de dinero y el trafico de droga?

Alguna vez algún político pensará en terminar su mandato y a los cuatro años brindar una conferencia de prensa con los proyectos presentados y su estado de cuenta bancaria?

Son preguntas… solo preguntas…

A quién votar el 28 de junio?

A quién votar el 28 de junio?

Faltan18 dias para la realización de comicios parlamentarios en Argentina, comicios que renuevan la mitad de las cámaras. Candidatos sobran: tanto de la derecha como de la izquierda. Pero que proponen?

La derecha, tiene en claro que no quiere cambiar el modelo y menos el sistema. Es así desde siempre. Se lo critica al gobierno sobre todo por sus aciertos más que por sus errores. La negociación de la deuda externa, la relación con Venezuela, el apoyo al levantamiento del bloqueo a Cuba, el haber participado activamente en la convocatoria contra el ALCA de Mar del Plata, haberse atrevido a enfrentar a la oligarquía en el conflicto del campo o promover el juicio a los genocidas y represores de la última dictadura, son algunos de los ítems que mas escozor producen en la piel de los partidos opositores.

Pero ni Elisa Carrió, ni Mauricio Macri o Francisco de Narváez, presentaron una sola propuesta para salir de la crisis distinta a las recetas aplicadas por los Kirchner. Su campaña consiste en decir que “sabemos de seguridad”, o “por un fondo contra la indigencia”. Más de lo mismo.

La izquierda por su parte, siempre presenta un capítulo aparte en la política argentina. No crece organizativamente, ni en lo sindical ni en lo político. En la Ciudad autónoma de Buenos Aires, se presentan  10 listas de izquierda o centro izquierda. No hay cuatro puntos en los que se puedan poner de acuerdo para avanzar en un proyecto común? Tan distintas son las soluciones que tienen para bajar la desocupación, mejorar la salud, garantizar la educación, erradicar la desnutrición?

O es que solo piensan en sus egos? En ser cabeza de lista?

Un sector de la izquierda se mimetiza con el gobierno, otro sector se queda gritando sus verdades en soledad (como desde hace dos décadas) y un tercer sector todavía no reflexionó suficiente acerca de su papel lamentable de furgón de cola de la oligarquía terrateniente, cuando se produjo el conflicto con el campo.

La crisis económica mundial también afectó a la Argentina, a pesar que el gobierno se haga el desentendido. Crece el desempleo, baja el consumo, aumenta la pobreza y la miseria y los indicadores industriales se están desmoronando.

Si ahora no están dadas las condiciones para elaborar un proyecto político emancipador cuando será?

O será que la sociedad es irremediablemente de derecha?

O será  que no hemos aprendido nada?

Cárcel comun YA a los genocidas

Cárcel comun YA a los genocidas

 

Hoy se cumplen 33 años del último golpe militar en Argentina. El más sangriento de la historia. Que dejó un saldo de 10.000 muertos y 30.000 detenidos-desaparecidos.

Ayer por la noche, se realizó un festival artístico en la puerta del Palacio de Tribunales, con la presencia entre otros de León Gieco y la actriz China Zorrilla. En el día de hoy se movilizaron decenas de miles de personas, muchas de ellas organizadas en partidos políticos, organismos barriales, sindicales y de derechos humanos. Pero también se movilizó mucha gente suelta, que no está encuadrada en ninguna organización, pero que no olvida ni quiere que se repita el horror vivido hace tres largas décadas.  También hay que resaltar la gran cantidad de jóvenes que se dieron cita. Jóvenes que ni siquiera habían nacido en esos años, pero que ya se les ha hecho conciencia esta nefasta fecha.

Fue la movilización cuantitativamente más importante que se dio en el último año, sin dudas. Y por un hecho político no menor: recordar a los compañeros desaparecidos y repudiar al Terrorismo de Estado, las torturas y a los genocidas (militares, policías y civiles) y sus mentores (políticos, empresariado y medios de comunicación).

El aspecto negativo es que se realizaron cuatro actos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tres de los cuales fueron movilizaciones a la Plaza de Mayo. La razón: no se pueden poner de acuerdo ni siquiera en un par de puntos. Entonces en el primer acto se movilizaron los organismos de derechos humanos encabezados por Madres de Plaza de Mayo –Línea Fundadora- el Servicio Paz y Justicia de Adolfo Pérez Esquivel y la Liga Argentina por los Derechos Humanos, -entre otros organismos- quienes leyeron un documento consensuado exigiendo cárcel común ya a todos los genocidas.

Luego llegaron las organizaciones peronistas afines al gobierno, quienes reivindican a los desaparecidos como si solamente fueran “compañeros peronistas”, desconociendo que hubo desaparecidos de otras tendencias políticas. Y por último fue el turno de las organizaciones políticas de izquierda, quienes se oponen al gobierno en todas sus formas y por lo tanto no pueden marchar con los peronistas. Como si esto fuera poco, en la ex Escuela de Mecánica de la Armada -donde funcionaba el mayor centro clandestino de detención y desaparición de personas y es actualmente un Espacio para Memoria- la Asociación de Madres de Plaza de Mayo organizó otro acto recordatorio.

Cuando los sectores oligárquicos junto a la Iglesia, la oposición política y los medios de comunicación masiva están más unidos que nunca, sosteniendo un paro de rutas y de comercialización de granos con el propósito cierto de tumbar al gobierno, los sectores populares no podemos consensuar ni siquiera un documento que exija cárcel a los genocidas y juicio y castigo a los culpables. Así estamos.

 

 

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Un salto al vacío

Un salto al vacío

 

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner presentó un proyecto de ley para adelantar las elecciones legislativas al 28 de junio (estaban programadas para octubre) en una clara demostración de debilidad. Demuestra que la oposición tenía razón cuando afirmaba que ante la crisis económica nacional y global el gobierno llegaba muy mal trecho a octubre.

Mientras la situación económica es cada vez más aguda, el gobierno sigue haciendo actos fundacionales de proyectos que se paralizan a los pocos días por falta de recursos. En una de las medidas más trascendentes tomada por Cristina,  el pasado año disolvió las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) pasando todos los recursos a manos del Estado, terminando con una de las mayores estafas a la población y al país pergeñadas en la presidencia de Carlos Menem. Pero ni esos fondos les son suficientes para menguar la crisis, por lo que Cristina está buscando que el FMI le adjudique un crédito salvador.

En el plano político el peronismo se está desgranando. Muchos líderes provinciales del partido Justicialista tuvieron una actitud crítica (cuando no opositora) con el gobierno nacional durante el conflicto con el campo (que ya cumplió un año) y viendo la debilidad del poder central se aprestan a conformar listas por fuera de la estructura partidaria (Carlos Reutemann en Santa Fe, Jorge  Busti en Entre Ríos, Alberto Fernández en Buenos Aires son solo algunos ejemplos).

Ante esta situación de debilidad y con la certeza de que puedan perder grandes cuotas de poder los Kirchner no le hacen asco a nada.  El domingo pasado, el oficialismo se presentó a elecciones en la provincia de Catamarca aliado con el ex gobernador Ramón Saadi y el sindicalista Luis Barrionuevo, dos personajes  nefastos de la política nacional. Y fue derrotado en forma contundente.

¿Que nos depararán estos tres meses de campaña electoral? El gobierno no solucionó el conflicto con el campo, está enfrentado con los grandes medios de comunicación, el costo de vida sube aceleradamente, la oposición solo está de acuerdo en voltear al gobierno, pero ni en las candidaturas se ponen de acuerdo. Los partidos de izquierda que debieran aprovechar esta coyuntura de crisis global del capitalismo para organizar a la clase trabajadora y salir a la lucha están atomizados y  enfrentados entre si. Y el pueblo que está harto del gobierno  y no le cree a la oposición, terminará votando a cualquier opción de la derecha: porque si no hay un proyecto revolucionario ni organización popular que lo respalde, la salida que visualiza la gente -que obviamente no es salida de la crisis- siempre es por derecha.

Celebran en Buenos Aires el 50º Aniversario

Celebran en Buenos Aires el 50º Aniversario

La Embajada de la República de Cuba en Argentina realizó el pasado jueves 18 una velada político cultural para conmemorar el cincuentenario de la Revolución Cubana.

El mismo se realizó en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de Buenos Aires que lució engalanado con banderas cubanas y bolivianas y retratos de Fidel y de los Cinco Héroes, y contó con la presencia de más de 400 asistentes. Entre las personalidades concurrentes se encontraban el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; los diputados nacionales Miguel Bonasso y Victoria Donda; el cineasta Fernando “Pino” Solanas; Celia Guevara, la hermana del Che; la histórica dirigente del partido Comunista Fanny Edelman; el secretario de movimiento Libres del Sur Humberto Tumini, el ex intendente de Avellaneda Oscar Laborde y miembros del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba y del Comité Argentino por la Libertad de los Cinco.

Como primera oradora intervino la Embajadora de la República de Bolivia Sra. Leonor Amauco Lamaitre quien resaltó la figura de Fidel y la gesta heroica de los revolucionarios cubanos. “Hoy podemos celebrar públicamente este aniversario, en forma abierta. ¿Cuántas veces lo hemos hecho en forma callejera? Eso es porque hemos aprendido de la voluntad y la resistencia de Cuba” subrayó.

Luego destacó los avances de Bolivia en dos ítems fundamentales como son la salud y la educación: “en dos días más Bolivia será el tercer país del hemisferio libre de analfabetismo. Eso fue posible gracias al apoyo de los gobiernos y pueblos de Cuba y Venezuela. Quienes además aportaron más de 20.000 médicos. Ahora el pueblo boliviano está aprendiendo que la salud es un derecho y no una mercancía”.

Amauco exigió la libertad de los Cinco compañeros presos en las cárceles de Estados Unidos y culminó su intervención compartiendo “una consigna que ya es de todos: Patria o Muerte. Venceremos”.

Luego fue el turno del Licenciado José Manuel Soto, Encargado de Negocios de la República Bolivariana de Venezuela. "Nos sentimos parte de este proceso de cambio en América Latina. En estos días festejamos 10 años de gobierno. No tengan dudas que esto no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de la Revolución Cubana”, expresó el funcionario.

El cierre estuvo a cargo del Embajador de la República de Cuba, Sr. Aramis Fuente Hernández, quien recordó el acto realizado en esta misma facultad por el compañero Fidel en el año 2003. “El salón se desbordó de tal manera que Fidel tuvo que hablar desde las escalinatas, donde se congregaron decenas de miles de personas”.

Luego hizo un recorrido histórico desde el inicio de la lucha independentista en octubre de 1868 hasta la derrota del ejército español 30 años después. Triunfo del pueblo cubano que fue arrebatado por la intervención del imperialismo norteamericano. “esto trajo como consecuencia la Enmienda Platt, instalación de bases militares en nuestro territorio, intervención desembozada en la política y la economía de la isla durante 60 años”. Y agregó: "El que mejor interpretó las ideas de José Martí fue Fidel, el líder de los jóvenes que se propusieron derrotar a la tiranía de Batista. El 1º de enero de 1959 el pueblo cubano logró su única y verdadera Independencia”.

Enumero posteriormente los logros de la Revolución en medio del bloqueo más grande que haya soportado nación alguna en toda la historia de la humanidad. “No han cesado ni un minuto en agredirnos con calumnias e injurias. Quieren retrotraernos a una democracia que ya hemos conocido: la de la politiquería, de la desnutrición, de la miseria, del analfabetismo y la prostitución”, puntualizó el embajador.

Fuente mencionó a los Cinco Héroes cubanos que sufren injusta prisión en Estados Unidos acusados de espionaje y exaltó su moral y entrega “Están en el corazón de cada hombre digno del mundo”

Para finalizar el discurso agradeció el apoyo del pueblo argentino a la Revolución Cubana. “Cuba es parte integral de América Latina. En la patria de Martí y de Fidel seguimos defendiendo las ideas que encarnó el Che Guevara. Nadie podrá ponernos de rodillas". Como dijo José Martì, "hay que atreverse a ser grande, no cruel", y la Revolución Cubana y quienes en el mundo la apoyan y solidarizan con ella, han demostrado fehacientemente que son grande" sostuvo Fuente Hernández ante un fuerte aplauso de toda la concurrencia.

Diversos conjuntos musicales participaron de la clausura del evento. Los intérpretes argentinos Gabriel Sequeira, Paula Ferré y Alejandra Rabinovich; el grupo Himalaya que interpretó música boliviana, y cerró el acto el trovador cubano Juan del Valle.

Primer año de Cristina

Primer año de Cristina

¿Cuál es el balance del primer año de gestión de Cristina Fernández  de Kirchner como presidenta de la República?

Si buscamos en lo antecedentes (del gobierno de su esposo, Néstor Kirchner) y en las propuestas de campaña electoral, observamos que  lo que se prometió consolidar no se llevó adelante. Es más, volvieron sus pasos en muchos temas, contradiciendo políticas impulsadas en el gobierno de Kirchner (2003-2007).

Se impulsó la política de aprietes a las empresas privatizadas, con el objeto de que se fueran del país. Esta política sería loable si se pusieran al servicio del pueblo argentino. Pero no es asi: el plan maestro es entregárselas a sindicatos afines (el caso Aysa) o empresarios que tienen estrecha vinculación con el Ejecutivo (Rudy Ulloa, Enrique Esquenasi, Cristóbal López).

En el plano político, se dejo de lado privilegiar un proyecto transversal, encabezado por el Frente para la Victoria, para llevar adelante acuerdos pragmáticos con antiguos adversarios e incluso enemigos con el Partido Justicialista como vértice. El caso más emblemático es el de las últimas elecciones internas del peronismo en la ciudad de San Miguel. El oficialismo apoyó la lista para intendente encabezada por el sector del ex teniente coronel Aldo Rico.

A esto hay que agregar el no esclarecimiento del secuestro y desaparición de Jorge Julio López, el continuo procesamiento de luchadores sociales, la falta de cumplimiento de los planes de vivienda y el deterioro social creciente, que se manifiesta en una cada vez mayor cantidad de indigentes que deambulan por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La palabra Derechos Humanos, pasó a ser solo retórica.

Y eso que la crisis, que empieza a socavar las florecientes economías del primer mundo todavía no se ha manifestado en estas latitudes…

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