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THE OMAR HERALD

Marcha de antorchas a la Embajada Yanki

Marcha de antorchas a la Embajada Yanki

El 15 de junio, la Corte de la  Suprema Injusticia de los EEUU anunció su decisión de no revisar el caso de los Cinco. Lo hizo respondiendo a un pedido de la administración Obama.

Sin dar explicaciones, estos jueces ignoraron despectivamente el reclamo universal de justicia. Con esta decisión, ratificaron la impunidad de individuos y organizaciones que utilizan el territorio de los EEUU como base de lanzamiento de sus actividades terroristas.

Rechazamos la decisión de estos jueces que pretenden desconocer la soberanía de Cuba. No aceptamos este fallo que lleva implícito el desprecio del imperialismo por el derecho de nuestros pueblos a su autodeterminación.

La negativa de la Corte será un hito a partir del cual arreciará la lucha por la libertad de los Cinco en los Cinco continentes. Obama tendrá que liberarlos porque las celdas donde los tiene recluidos se convertirán en Cinco tribunales para el Imperio que él dirige.

Exigimos:

-          La libertad inmediata de los Cinco

-          La entrega de visas y permisos para las visitas de los familiares

-          El encarcelamiento y la extradición a Venezuela del terrorista internacional Luis Posada Carriles

-          El Fin del Bloqueo Genocida contra Cuba

-          El cierre de la Cárcel Estadounidense de Guantánamo y la devolución del territorio a su legítimo dueño, el pueblo de Cuba.

-           La restitución de Antonio Zelaya en la Presidencia de Honduras  y el cese efectivo de la injerencia imperialista en los países de América Latina.

 

Por ello nos concentramos el viernes 24 de julio a la 17 hs en Plaza Italia para marchar a la Embajada de Estados Unidos

-           

Comité Argentino por la Libertad de los Cinco

 

Chávez, Obama y el golpe contra Zelaya

Chávez, Obama y el golpe contra Zelaya

 

Por Arleen Rodríguez (*)

 

La gran prensa occidental tiene una antigua y curiosa debilidad. Por más que presuma de libre, independiente, diversa e imparcial —sea en español o en inglés— no puede sustraerse de la obligación de ser absolutamente homogénea, sospechosamente repetitiva y profundamente superficial cuando cumple la orden de apuntar al «culpable».

Si bien buscan decirlo de un modo diverso y convincente, ningún medio poderoso —de donde se generan la mayoría de los cables noticiosos— olvidará marcar al «sospechoso habitual», que esta vez se llama Chávez y por extensión Venezuela —y ahora también Cuba y Nicaragua.

Con su inocultable desprecio por un país que nunca han dejado de considerar república bananera, hoy pasan por encima del presidente Manuel Zelaya y de su valor para levantarse sin un arma contra los que le sacaron del país a punta de bayonetas, ignoran la obra social que le ganó las simpatías de su pueblo y tratan de hacer equilibrio mediático -ya que no pueden borrar del mapa la impresionante sublevación popular- entre la resistencia al golpe y el ridículo aplauso a los gorilas que paga la oligarquía.

Poco o nada parecen importar los reales motivos del golpe o del contragolpe. Pero sobran las alusiones, cuando no las acusaciones directas, a Chávez y al «eje maldito» —Cuba, Venezuela, Nicaragua— más que abundantes, sospechosas, durante la última semana, tanto en la gran prensa norteamericana como en toda la que le hace eco en la región o del otro lado del Atlántico.

Remember The Maine, Girón, Tonkín, Iraq, Irán... Cuando toda la prensa norteamericana apunta a un mismo objetivo, no hay que dudar que detrás, más o menos visible, está el objetivo real del imperio que —ojo— no es necesariamente el del Presidente.

Ya lo advirtió Fidel en una reflexión sobre Obama: «El imperio es mucho más poderoso que él y sus buenas intenciones» (3 de abril de 2009).

Si como ha revelado el prestigioso columnista de The Nation, Tom Hayden, Obama y Chávez sostuvieron una larga reunión sin más testigos que un traductor, durante la Cumbre de Trinidad y Tobago... si de esa reunión se derivó el regreso de los respectivos embajadores a Caracas y Washington, exactamente el 25 de junio —fecha que marca, al menos públicamente, el inicio de la conspiración contra Zelaya que desembocó en el golpe de Estado...

Si Obama, su secretaria de Estado y sus voceros reconocen a Zelaya como presidente y hablan de golpe, aunque no acaben de definir su carácter... mientras los congresistas de la derecha recalcitrante aúllan a favor de los golpistas y presionan groseramente al Presidente...

Si la prensa mejor conectada del mundo —que vive de citar fuentes confiables y cercanas— no acaba de encontrar a los sostenedores de la asonada, cuando todo el mundo sabe que «los golpistas hondureños ni siquiera respiran sin el apoyo de Estados Unidos» (Reflexión de Fidel del 28 de junio), y en cambio esa misma prensa, insiste en culpar a Chávez...

¿Quién nos quita el derecho a sospechar que detrás de todo hay más que el golpe a Zelaya?

Además de apuntar a Chávez y al ALBA, ¿quién puede convencernos de que no se trata de una oscura conspiración de los halcones, que dejaron su país y el mundo lleno de incendios por sofocar al primer presidente negro de Estados Unidos? ¿Acaso no acaban de intentar algo igualmente tenebroso en relación con Irán? (Algo que Obama supo sortear o los líderes religiosos iraníes lograron frustrar a tiempo).

¿Ya olvidamos que Kennedy, considerado por muchos el más brillante de los presidentes norteamericanos, cayó en la trampa de ejecutar los planes guerreristas de su antecesor y terminó asesinado cuando se preparaba para dialogar con Cuba?

La selección de Honduras no exige mucho análisis. La tradición de golpes y de fuerte presencia militar norteamericana en el país, la ceguera de la oligarquía nacional, la inexistencia de un partido político capaz de nuclear a las mayorías desposeídas —junto a la subestimación de la fuerza y articulación de sus movimientos populares—, son factores que convirtieron a la nación centroamericana en el escenario del ejercicio ejemplarizante —más bien amenazante— que, ya no puede haber dudas, trata de enfrentar a Obama con la nueva Latinoamérica, esa que precisamente en Honduras le dio un vuelco a las relaciones hemisféricas reivindicando a Cuba.

Al mismo tiempo que abrieron la puerta de la jaula de los gorilas —como lo ha descrito muy acertadamente la colega Marina Menéndez— los halcones activaron una guerra mediática sin parangón, que en esencia incluyó cierre inmediato de los medios no leales al golpe, represión y amenazas a los periodistas y lanzamiento desde poderosos medios globales (CNN en español a la cabeza), de al menos dos matrices claves: «sucesión forzada» en lugar de golpe y falsos reportes de infiltración, influencia y/o responsabilidad de Chávez y de los países del ALBA en los sucesos previos, actuales y futuros.

Hoy sabemos, gracias a la denuncia del representante de Nicaragua en la OEA que también se ha estado montando una operación más grave y peligrosa si cabe: promover la idea de amenazas militares desde Nicaragua, Cuba y Venezuela, mientras se infiltraban falsos enviados de esos países con armas destinadas al movimiento de resistencia popular.

Con esa campaña en alto y con la IV Flota activada en la región, no hay que tener demasiada imaginación para suponer qué exigencias le estarían poniendo sobre la mesa al Presidente norteamericano los halcones de ese país, hoy seguramente sobrados de tiempo e impacientes por el regreso al poder del que fueron desalojados por los propios ciudadanos norteamericanos, debido al estado en que dejaron a su país y al mundo. Si algo se conoce bien es la habilidad de Cheney y su grupo para montar guerras.

Obama no debe ignorar que este golpe va orientado, efectivamente, contra Chávez y el ALBA, pero al mismo tiempo y no en menor grado, contra él mismo. Por eso el largo y nunca explicado «sí pero no» de su administración sobre lo que ocurre en Honduras. Quién sabe cuántas presiones está recibiendo ahora mismo. Ojalá ya haya advertido que quienes lo presionan, también buscan su cabeza.

 

(*) tomado de Juventud Rebelde

Ganaron todos… será cierto?

Ganaron todos… será cierto?

Néstor Kirchner perdió (por un poquito, según dijo la noche del domingo) pero dijo que ganaron en todo el país…

Francisco de Narváez invirtió millones de dólares en campaña, ganó por tan solo 2 puntos… pero se siente el próximo gobernador de la Provincia de Buenos Aires

Francisco Macri, ganó la ciudad de Buenos Aires con 10 puntos menos que en la última elección… pero se siente presidenciable…

Carlos Reutenman ganó por 2 puntos la Senaduría de Santa Fe y se siente presidenciable…

El partido de Hermes Binner perdió por dos puntos… y también se siente presidenciable…

Elisa Carrió fue electa diputada por muy poco… peros se siente presidenciable…

Cristina Kirchner minimizó la pérdida de 4 senadores y 19 diputados…  y dijo que continuaran con su proyecto…

La patronal del campo pensaba incorporar 19 diputados a la cámara y tan solo fueron elegidos 11… pero se sienten ganadores…

El partido radical perdió en todas las grandes provincias (Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Ciudad Autónoma) pero se sienten los grandes ganadores…

La izquierda sacó menos de 300.000 votos… pero dice que ganó el pueblo porque se derrotó al kirchnerismo…

Pregunta a la izquierda: el pueblo es Gabriela Michetti, Francisco de Narvaez, Francisco Macri, Cleto Cobos, Carlos Reutenman, y los patrones del campo?

Alguna vez algún partido reconocerá su derrota?

Alguna vez algún político reconocerá que ganó por escaso margen…  y se pondrá a trabajar para bajar la desocupación, mejorar la salud, terminar con la deserción escolar, desarrollar planes serios de vivienda, atacar la especulación financiera, el lavado de dinero y el trafico de droga?

Alguna vez algún político pensará en terminar su mandato y a los cuatro años brindar una conferencia de prensa con los proyectos presentados y su estado de cuenta bancaria?

Son preguntas… solo preguntas…

El primer golpe de Estado de Obama

 

Por Eva Golinger (*)

 

[Nota: En estos momentos son las 11 y cuarto de la mañana, hora de Caracas. Manuel Zelaya, presidente de Honduras, está hablando en directo en TeleSur desde San José (Costa Rica). Ha confirmado que esta madrugada unos soldados irrumpieron abriendo fuego en su residencia y lo amenazaron de muerte, a él y a su familia, si se oponía al golpe de Estado. Se vio obligado a acompañar a los soldados, que lo transportaron a la base aérea, desde donde voló a Costa Rica. Ha solicitado que el gobierno de Estados Unidos emita un comunicado en el que condene el golpe, pues lo contrario significaría su aquiescencia.]

Caracas (Venezuela).- El mensaje de texto que sonó en mi teléfono móvil esta mañana decía así: “Alerta, Zelaya ha sido secuestrado, golpe de Estado en marcha en Honduras. Difúndelo.” Ha sido un duro despertar en un domingo por la mañana, sobre todo para los millones de hondureños que se estaban preparando para ejercer por primera vez su sagrado derecho al voto en un referéndum consultivo sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Supuestamente, la disputa se centra en el referéndum convocado para hoy, que no es vinculante, sino sólo una encuesta de opinión para determinar si una mayoría de hondureños desean, o no, que se inicie un proceso para modificar su Constitución.

Una iniciativa de este tipo nunca había tenido lugar en esta nación centroamericana, cuya constitución es tan limitada que sólo permite una mínima participación del pueblo hondureño en sus procesos políticos. Dicha constitución, redactada en 1982, en el momento álgido de la guerra sucia del gobierno de Reagan en Centroamérica, fue diseñada para instituir que quienes detentaban el poder tanto económico como político pudiesen mantenerlo con las mínimas interferencias del pueblo. Zelaya, elegido en noviembre de 2005 por la plataforma del Partido Liberal de Honduras, había propuesto la encuesta de opinión para determinar si la mayoría de los ciudadanos estaban de acuerdo en que era necesaria una reforma constitucional. Su propuesta fue apoyada por la mayoría de los sindicatos y movimientos sociales del país. De haber tenido lugar, y dependiendo de los resultados, se habría organizado un referéndum durante las próximas elecciones de noviembre para votar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente, pero la encuesta prevista para hoy no era vinculante de acuerdo con la ley.

De hecho, varios días antes de que tuviera lugar, la Corte Suprema de Honduras la declaró ilegal a petición del Congreso. Es de señalar que ambos, Congreso y Corte Suprema, están controlados por mayorías contrarias a Zelaya y por miembros del ultraconservador Partido Nacional de Honduras (PNH). La ilegalización dio lugar a manifestaciones masivas favorables al presidente Zelaya. El 24 de junio, el presidente destituyó al jefe del alto mando militar, el general Romeo Vásquez, después de que éste se negase a permitir que los militares distribuyesen el material electoral para la consulta de hoy. El general Vásquez mantuvo el material bajo estricto control militar y se negó a distribuirlo, incluso a los seguidores del presidente, con la excusa de que la Corte Suprema había declarado ilegal la consulta prevista y, por lo tanto, no podía obedecer la orden presidencial. Al igual que sucede en Estados Unidos, el presidente de Honduras es el Comandante en Jefe y tiene la última palabra en cualquier acción militar, por lo que ordenó la destitución del general. Ángel Edmundo Orellana, ministro de Defensa, también dimitió como respuesta a esta situación cada vez más tensa.

Pero al día siguiente la Corte Suprema de Honduras restituyó en sus funciones al general Vásquez, tras declarar “inconstitucional” su destitución. Miles de hondureños se echaron a las calles de Tegucigalpa, la capital del país, en apoyo al presidente Zelaya, como muestra de su determinación de asegurar que la consulta no vinculante tuviera lugar. El viernes pasado, el presidente y un grupo de centenares de seguidores, marcharon a la cercana base aérea para recuperar el material electoral previamente secuestrado por los militares. Aquella noche, Zelaya celebró una conferencia de prensa nacional junto a un grupo de políticos de diferentes partidos y movimientos sociales, en la que hizo un llamamiento a la paz y a la unidad en el país.

Ayer sábado se informó que la situación en Honduras era tranquila. Sin embargo, en la madrugada de hoy domingo un grupo de aproximadamente sesenta militares armados asaltaron la residencia presidencial y tomaron como rehén a Zelaya. Tras varias horas de confusión, empezaron a filtrarse informaciones según las cuales el presidente había sido transportado a la cercana base aérea y llevado a la vecina Costa Rica. Hasta el momento no existen imágenes del presidente y se desconoce si su vida está en peligro.

Sobre las 10 de la mañana, hora de Caracas, Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del presidente, denunció en directo en TeleSur que en la madrugada del domingo los soldados irrumpieron en su residencia disparando, golpearon al presidente y lo secuestraron. “Fue un acto cobarde”, dijo la primera dama refiriéndose al secuestro, que tuvo lugar a una hora en la que nadie pudo reaccionar. Castro de Zelaya hizo también un llamamiento para que mantuvieran con vida a su marido e indicó que incluso ella desconoce su paradero. Añadió que sus vidas siguen estando en “grave peligro” y pidió que la comunidad internacional denunciase este golpe de Estado y actuase con rapidez para reinstaurar el orden constitucional del país, lo cual incluye el rescate y regreso del democráticamente elegido Zelaya.

Evo Morales y Hugo Chávez, presidentes de Bolivia y Venuela, han realizado declaraciones públicas la mañana de hoy domingo, en las cuales condenan el golpe de Estado en Honduras y han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que reaccione, se restaure la democracia y el presidente constitucional regrese a su puesto. El miércoles pasado, 24 de junio, tuvo lugar en Venezuela un encuentro extraordinario de los países miembros del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), de la que forma parte Honduras, con el fin de dar la bienvenida a la organización a Ecuador, Antigua, Barbados, San Vicente y las Granadinas. Durante el encuentro, al que asistió Patricia Rodas, ministra de Exteriores de Honduras, se leyó una declaración de apoyo al presidente Zelaya en la que se condenaba cualquier intento socavar su mandato y los procesos democráticos de Honduras.

Informes provenientes de Honduras establecen que el Canal 8 de la televisión pública ha sido tomado por las fuerzas golpistas. Hace pocos minutos TeleSur anunció que los militares hondureños están cortando la electricidad del país. Según ha informado la ministra Rodas en TeleSur: “Las comunicaciones telefónicas y la electricidad están cortadas. Las televisiones emiten dibujos animados y telenovelas y no informan al pueblo de Honduras de lo que está sucediendo.” La situación es muy parecida a la del golpe de Estado de abril de 2002 contra el presidente Chávez en Venezuela, cuando los medios jugaron un papel clave, en primer lugar manipulando la información como apoyo al golpe y, con posterioridad, eliminando cualquier información una vez que el pueblo empezó a manifestarse y terminó por derrotar a las fuerzas golpistas rescatando a Chávez, que también fue secuestrado por los militares, y restaurando el orden constitucional.

Honduras es una nación que ha sido víctima el siglo pasado de dictaduras y múltiples intervenciones de Estados Unidos, entre ellas varias invasiones militares. La última intervención importante del gobierno estadounidense en Honduras tuvo lugar durante los años ochenta, cuando el gobierno de Reagan financió escuadrones de la muerte y paramilitares con el fin de eliminar cualquier “amenaza comunista” en Centroamérica. En aquel momento, John Negroponte era el embajador estadounidense ante el gobierno de Honduras y fue el responsable directo de la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte hondureños que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de ciudadanos en la región.

El viernes pasado, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria con el fin de discutir la situación en Honduras. Con posterioridad emitió un comunicado en el que condenó las amenazas a la democracia y autorizó el viaje a Honduras de un grupo de representantes de la OEA. No obstante, el viernes, Philip J. Crowley, secretario de Estado adjunto estadounidense, se negó a definir la posición del gobierno estadounidense con respecto al posible golpe de Estado contra el presidente Zelaya y, en su lugar, emitió una ambigua declaración de la que se desprendía que Washington apoyaba a la oposición al presidente Zelaya. Mientras que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos declararon sin ningún género de duda su más rotunda condena de los planes golpistas de Honduras y su inquebrantable apoyo al presidente constitucionalmente elegido, el portavoz estadounidense afirmó: “Nos preocupa la ruptura del diálogo político entre los políticos hondureños sobre la consulta constitucional del 28 de junio. Instamos a las partes a que busquen una solución democráticamente consensuada al actual callejón sin salida político, que sea conforme a la constitución y a las leyes hondureñas acordes con los principios de la Carta Democrática Interamericana.”

Hoy domingo, a las diez y media de la mañana, Washington todavía no ha emitido ninguna declaración relativa al golpe de Estado en Honduras. La nación centroamericana es muy dependiente de la economía estadounidense, que le asegura una de las principales fuentes de ingresos, las transferencias de dinero que envían los hondureños que trabajan en Estados Unidos bajo el programa de “estatuto temporal protegido”, instaurado durante la guerra sucia de Washington en la década de los ochenta a causa de la enorme inmigración a territorio estadounidense para escapar de la zona de guerra. Otra fuente importante de ingresos de Honduras es USAID, que aporta más de 50 millones de dólares anuales para programas de “promoción de la democracia”, los cuales habitualmente dan apoyo a las ONG y a los partidos políticos favorables a los intereses de Estados Unidos, como ha sido el caso en Venezuela, Bolivia y otras naciones de la región. El Pentágono también mantiene la base militar de Soto Cano en Honduras, con aproximadamente quinientos soldados y numerosos aviones y helicópteros de combate.

Patricia Rodas, ministra de Exteriores, ha dicho que ha intentado repetidamente ponerse en contacto con Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, el cual hasta el momento no ha respondido a ninguna de sus llamadas. El modus operandi del golpe de Estado deja bien claro que Washington está implicado. Ni el ejército hondureño, cuya mayoría ha sido entrenada por las fuerzas estadounidenses, ni las elites políticas y económicas del país derrocarían a un presidente democráticamente elegido sin el apoyo y respaldo de Washington. Las fuerzas conservadoras de Honduras han sometido al presidente Zelaya a ataques cada vez más frecuentes por su creciente relación con los países del ALBA, en particular con Venezuela y el presidente Chávez. Muchos están convencidos de que este golpe pretende asegurar que Honduras no seguirá acercándose a los países más izquierdistas y socialistas de América Latina.

 

 

(*) Tomado de Rebelión.org - Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Paloma Valverde y Manuel Talens

 

Marcha de antorchas a la Embajada Yanki

Marcha de antorchas a la Embajada Yanki


Puntualmente, el lunes 15 de junio, la Corte de la Suprema Injusticia de los EEUU dio a conocer su decisión de no revisar el caso de los Cinco. Lo hizo respondiendo a un pedido expreso de la actual administración estadounidense.

De nada valieron los fundamentados argumentos presentados por los abogados defensores. Tampoco escucharon el clamor de decenas de miles de voces autorizadas que desde todos los confines del planeta reclaman justicia. Una vez más, la prepotencia imperialista tratando de imponerse. Una vez más los tribunales de aquel país consagrando, en forma hipócrita, abierta y desembozada la impunidad de organizaciones criminales que utilizan el territorio estadounidense como base para sus acciones terroristas.

Rechazamos la decisión de estos jueces que pretenden desconocer la soberanía de Cuba. No aceptamos este fallo que lleva implícito el desprecio imperialista por el derecho de nuestros pueblos a la autodeterminación. Redoblaremos la batalla para obligar a Obama a liberar a los Cinco. Será una lucha sin fechas ni plazos que concluirá únicamente cuando Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René regresen a Cuba.

El próximo viernes 17 de julio a partir de las 17 hs concentraremos en Plaza Italia para marchar luego a las 18 hs hacia la Embajada de Estados Unidos. Cuando oscurezca encenderemos miles de antorchas. Tenemos una cita de honor. Los esperamos. Sabemos que podemos contar con todos ustedes.

  

Comité Argentino por la libertad de los Cinco

 

A quién votar el 28 de junio?

A quién votar el 28 de junio?

Faltan18 dias para la realización de comicios parlamentarios en Argentina, comicios que renuevan la mitad de las cámaras. Candidatos sobran: tanto de la derecha como de la izquierda. Pero que proponen?

La derecha, tiene en claro que no quiere cambiar el modelo y menos el sistema. Es así desde siempre. Se lo critica al gobierno sobre todo por sus aciertos más que por sus errores. La negociación de la deuda externa, la relación con Venezuela, el apoyo al levantamiento del bloqueo a Cuba, el haber participado activamente en la convocatoria contra el ALCA de Mar del Plata, haberse atrevido a enfrentar a la oligarquía en el conflicto del campo o promover el juicio a los genocidas y represores de la última dictadura, son algunos de los ítems que mas escozor producen en la piel de los partidos opositores.

Pero ni Elisa Carrió, ni Mauricio Macri o Francisco de Narváez, presentaron una sola propuesta para salir de la crisis distinta a las recetas aplicadas por los Kirchner. Su campaña consiste en decir que “sabemos de seguridad”, o “por un fondo contra la indigencia”. Más de lo mismo.

La izquierda por su parte, siempre presenta un capítulo aparte en la política argentina. No crece organizativamente, ni en lo sindical ni en lo político. En la Ciudad autónoma de Buenos Aires, se presentan  10 listas de izquierda o centro izquierda. No hay cuatro puntos en los que se puedan poner de acuerdo para avanzar en un proyecto común? Tan distintas son las soluciones que tienen para bajar la desocupación, mejorar la salud, garantizar la educación, erradicar la desnutrición?

O es que solo piensan en sus egos? En ser cabeza de lista?

Un sector de la izquierda se mimetiza con el gobierno, otro sector se queda gritando sus verdades en soledad (como desde hace dos décadas) y un tercer sector todavía no reflexionó suficiente acerca de su papel lamentable de furgón de cola de la oligarquía terrateniente, cuando se produjo el conflicto con el campo.

La crisis económica mundial también afectó a la Argentina, a pesar que el gobierno se haga el desentendido. Crece el desempleo, baja el consumo, aumenta la pobreza y la miseria y los indicadores industriales se están desmoronando.

Si ahora no están dadas las condiciones para elaborar un proyecto político emancipador cuando será?

O será que la sociedad es irremediablemente de derecha?

O será  que no hemos aprendido nada?

Nuestro reto es construir una alternativa anticapitalista que tenga un apoyo social significativo

Nuestro reto es construir una alternativa anticapitalista que tenga un apoyo social significativo

 

 

Entrevista a Esther Vivas, cabeza de lista de Izquierda Anticapitalista en las elecciones europeas

 

Por Santiago Alba Rico (*)

 

Esther Vivas, nacida en Sabadell en 1975, milita desde hace años en los movimientos antiglobalización. Colaboradora habitual de Viento Sur y El Viejo Topo, su trabajo en el campo del consumo y el comercio justo se ha materializado en algunas obras de referencia, escritas en colaboración con Xavier Montagut: “Del campo al plato”, “Supermercados, no gracias” o “¿Adónde va el comercio justo?”. Su experiencia política como militante de base y su sólida formación teórica las ha sumado ahora al proyecto de un nuevo partido, Izquierda Anticapitalista, con el que presenta su candidatura, como cabeza de lista, a las próximas elecciones europeas del 7 de junio.

¿Por qué nace Izquierda Anticapitalista? ¿Crees que hacía falta otro partidito o partícula de izquierdas, una astilla más en esta izquierda nuestra, sabia sobre todo en producir viruta?

La verdad es que no nos vemos como una “astilla”. Más bien como un “esqueje” que quiere aprender de las experiencias del pasado pero que, sobre todo, echa raíces en una tierra nueva y comprende que hay que inventar de nuevo el proyecto emancipatorio.

Izquierda Anticapitalista es una organización política anticapitalista, feminista, ecologista, internacionalista... que defiende un cambio radical del sistema que ponga en el centro de la política y la economía las necesidades de las personas y el respeto al medio ambiente. Frente a los discursos de “refundación” y “moralización” del capitalismo, defendidos por los líderes del G20, es necesario plantear que otro capitalismo es imposible y que “cambiar el mundo de base” es hoy más urgente y necesario que nunca.

Pensamos que para combatir el actual sistema es necesario, junto con la resistencia social, construir una alternativa política y no dejar la representación política en manos de quienes hoy la monopolizan. La izquierda parlamentaria existente es hoy totalmente inservible como instrumento útil para transformar la sociedad. El reto que tenemos es conseguir construir una alternativa anticapitalista que tenga un apoyo social significativo. El camino para hacerlo será largo y difícil, y será el resultado de la suma de muchas voluntades y gentes, pero pensamos que es necesario empezar a andar, con ganas, con humildad y con firmeza, y con los ojos y las orejas bien abiertas para escuchar y aprender de las luchas y de los movimientos reales.

Cualquier izquierdista anticapitalista que lea los lineamientos generales de vuestro programa no puede dejar de asentir con entusiasmo: “Una izquierda en ruptura con el sistema, donde la lucha contra el neoliberalismo se inserte en una perspectiva anticapitalista, que tenga una concepción no institucional de la acción política. Una izquierda comprometida con las luchas, fiel a unos principios feministas, ecologistas, internacionalistas y con una total independencia respecto a los gobiernos social-liberales”. Con unos presupuestos como ésos, ¿por qué no ha sido posible alcanzar un acuerdo con otros grupos políticos afines que presentan sus propias candidaturas? ¿Qué diferencia vuestro programa para Europa del de Izquierda Unida, Iniciativa Internacionalista y PCPE? ¿Tuvisteis contactos con estos otros grupos para valorar una candidatura conjunta?

La izquierda es una realidad plural y hay que asumir que es normal que así sea. No hay nada malo en ello. Pensamos que hay que afrontar los debates entre las organizaciones de izquierda desde el respeto mutuo y la discusión franca, buscando concluir en prácticas unitarias. Así intentamos hacerlo nosotras y nosotros. El enemigo es el sistema capitalista y no la organización “vecina”. También es necesario señalar que el nuevo referente político a construir no debe de ser resultado simplemente de una suma de siglas, sino fundamentalmente de la incorporación a la actividad política organizada de buena parte de las y los activistas sociales que hoy no ven claro la posibilidad o necesidad de construir una alternativa política.

Nuestro punto de partida es que es necesario empezar a levantar un nuevo proyecto anticapitalista, ligado a las luchas sociales, que no haga de la actividad institucional el centro de su actividad y que no este formada por políticos profesionales. Pensamos que Izquierda Unida no encarna este tipo de proyecto y que es una formación que no sirve como instrumento para cambiar la sociedad. Se trata de una organización sin vida política ni democracia interna y sin presencia en las movilizaciones, y atrapada por compromisos gubernamentales, como por ejemplo en Catalunya y en Asturies, y hasta hace poco en la Comunidad Autónoma Vasca. A pesar de algunos cambios cosméticos y de imagen en su discurso (algunos solamente, porque con mucha frecuencia Willy Meyer repite el discurso tradicional), su interés en presentarse como un “partido de lucha” carece de credibilidad. Además, episodios tan vergonzosos como las amenazas de expulsión a los concejales de CUT-Bai que habían tenido el elemental gesto solidario de avalar la candidatura de II-SP son una prueba suplementaria de que no es posible construir una alternativa anticapitalista en base a un acuerdo electoral con la dirección de IU. Por supuesto, en su seno hay sin embargo muchas y muchos militantes muy valiosos y honestos, cuya práctica tiene poco o nada que ver con la de su partido, con los cuales coincidimos en las luchas y que también comparten nuestro objetivo de luchar por un cambio radical de sociedad.

En lo que se refiere a Iniciativa Internacionalista lo primero que hay que señalar es que finalmente se haya podido presentar es un dato muy positivo y marca una victoria importante contra la Ley de Partidos, a la que IA siempre ha combativo y cuya derogación exigimos. Denunciamos desde el primer día los intentos de ilegalización de II-SP por parte del Supremo como hemos hecho también en todas las ilegalizaciones anteriores de formaciones políticas ligadas a la izquierda abertzale. La presencia de Iniciativa Internacionalista en las elecciones hace que por primera vez en mucho tiempo un sector de la población cuyos derechos democráticos han sido vulnerados repetidamente en los últimos años pueda votar a la opción política con la que se identifica.

Compartimos con II-SP su crítica al actual modelo de integración europea al servicio del capital y en contra de las y los trabajadores y los pueblos. Compartimos también el rechazo al modelo de Estado nacido de la Constitución del estado español que niega el derecho a la autodeterminación de los pueblos, consagra la Monarquía como forma de Estado y da al ejército el papel de garante de “unidad de la Patria”. Pero para nosotros la defensa de los derechos nacionales de las naciones sin Estado forma parte de nuestra lucha, pero no es el eje central en torno al cual gira todo nuestro combate contra el actual modelo económico y contra cualquier forma de opresión y dominación, sea por motivos de género, opción sexual, cultura o nacionalidad.

Otra cuestión en la que tenemos enfoques diferentes tiene que ver con la estrategia general de la izquierda para hacer frente a la Europa del capital. Para nosotros una cuestión central es la constitución de un referente político anticapitalista europeo, y por ello nuestra candidatura es solidaria con otras formaciones de otros países. Desde hace mucho tiempo hemos participado en encuentros y conferencias internacionales con fuerzas como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) francés, Sinistra Critica en Italia, el Bloco de Esquerda portugués, el Partido Polaco del Trabajo (una de las principales fuerzas anticapitalista de la Europa del Este), el Partido Socialista Escocés, varias organizaciones griegas como Syriza, Enantia y otras, el ODP de Turquía... Estas elecciones europeas tienen que servir para avanzar en la conformación de este bloque anticapitalista, porque esa es la condición para que el día 8 de junio estemos en mejores condiciones para la movilización y la lucha en el espacio europeo. No pensamos que se pueda combatir al nivel necesario el actual proceso de integración de la UE desde un proyecto basado sólo en fuerzas del Estado español. Es necesaria y posible una alternativa internacionalista orientada hacia una alianza de la izquierda anticapitalista europea, para coordinar un lugar de reflexión y aprendizaje común, un polo de resistencia, y para hacer oír una voz crítica a escala continental.

El PCPE es una organización con la que coincidimos en nuestra oposición a la Europa del capital y a los intentos que la crisis la paguen las y los trabajadores y sus militantes nos merecen la máxima consideración y respeto. Creo que son conocidas nuestras diferencias no sólo en el tipo de organización que construimos, la práctica en los organizaciones de base, etc., sino también en la naturaleza del proyecto político como tal. No pensamos que la construcción de una alternativa vaya a hacerse sobre la base de una identidad “comunista” inspirada en el antiguo bloque del Este, con el cual nunca nos identificamos, sino que se trata de construir un proyecto anticapitalista que recoja lo mejor de las tradiciones revolucionarias del movimiento obrero, de movimientos sociales como el ecologismo, el feminismo o el antimilitarismo y de las experiencias contemporáneas de resistencia a la globalización capitalista, de los movimientos indígenas, etc.

Los acuerdos entre organizaciones políticas deben de ser fruto de procesos que se construyen “desde abajo” y en el tiempo, resultado de una confluencia real en las luchas sociales, cosa que no se ha dado de forma suficiente hasta ahora. Los acuerdos electorales por arriba y “en frío” no suelen funcionar. Todo este conjunto de razones creo que es lo que explica que haya distintas opciones electorales en el campo de la izquierda, algunas nuevas como la nuestra, en la cual han participado varios activistas y militantes de organizaciones sociales, sindicalistas e intelectuales que no son militantes de IA, pero se sienten identificados con la candidatura.

En esta ocasión, el dilema habitual de la gente anticapitalista entre votar resignadamente al “mal menor” o abstenerse, se puede, y se debe, superar, votando en conciencia, sin consideraciones de “utilidad” de ninguna clase, hacia la propuesta política con la que se tienen acuerdos más importantes.

He escuchado algunas críticas por parte de gente a la que respeto en el sentido de que IA es una iniciativa que trata de construir desde el tejado, sin un trabajo previo de acumulación en la base y que busca beneficiarse del tirón mediático del NPA francés y de su líder Besancenot. Un partido como el vuestro, que declara defender “una concepción no institucional de la acción política”, ¿por qué se presenta a las elecciones europeas? ¿Tiene el propósito de proponerse a medio plazo como un recambio institucional de IU, grupo del que originalmente formabais parte?

Desde Izquierda Anticapitalista venimos trabajando desde siempre en los movimientos sociales y hemos participado en múltiples iniciativas, luchas y campañas. Estamos convencidos de que sin movilización y organización social es imposible transformar a este sistema desde la raíz. Sin lucha en la calle no hay cambio posible.

Pero pensamos que hay que intervenir en el terreno político y no resignarse a dejar este terreno en manos de los políticos profesionales y las organizaciones burocratizadas e institucionalizadas. No pensamos que instituciones como el Parlamento Europeo y otras sean reformables o que se puedan cambiar desde dentro, pero sí pensamos que sería muy útil la presencia de activistas anticapitalistas en su seno, para ser altavoces de las luchas, denunciar las políticas que se aplican en contra de los intereses de la mayoría de la población y obtener información útil para las luchas. Una presencia institucional de las y los anticapitalistas permitiría dar más fuerza a los planteamientos de ruptura con el actual sistema siempre y cuando este trabajo institucional esté supeditado al trabajo en la calle, con la gente y por abajo. Francamente, me hubiera gustado mucho oír la voz de algún diputado o diputada anticapitalista en momentos como el desalojo y la carga policial contra las y los estudiantes encerrados contra el Plan Bolonia en la Universidad de Barcelona, o en los debates de política general en el Parlamento o cuando se discuten y aprueban en el Parlamento medidas anti-crisis que benefician esencialmente a las empresas y a los responsables de la misma.

La situación exige tomar riesgos y ser valientes y ofrecer nuevas propuestas y estrategias. Por esto decidimos presentar nuestra candidatura con un mensaje de ruptura y con el objetivo que fuera un primer paso en el largo camino de construcción de una nueva alternativa anticapitalista, que no puede plantearse como un “recambio” de IU, sino como un proyecto diferente y construido sobre otras bases.

No pensamos que nuestra iniciativa sea contradictoria con otras experiencias alternativas en otros ámbitos, por ejemplo las candidaturas alternativas que hay en muchos municipios. Al contrario, van en la misma dirección: la de intentar construir alternativas a una izquierda institucional inservible para la lucha contra el capitalismo.

No hay ninguna fórmula mágica para construir un nuevo referente anticapitalista, ni atajos que nos permitan quemar etapas. Este es una idea que intentamos señalar de forma clara desde que empezamos con esta proyecto. Ni tampoco hay modelos para copiar. Proyectos como el nuevo Partido Anticapitalista Francés (NPA) no son modelos, sino estímulos y referencias a tener en cuenta a la hora de buscar nuestro propio camino. Su existencia da ánimos y permite plantearse que, por difícil que parezca, construir una alternativa es posible. Ante el avance de la Europa del Capital y de la globalización económica es necesario intensificar los lazos entre las izquierdas europeas y esta es la razón de nuestra alianza y colaboración con colegas como Olivier Besancenot y organizaciones como el NPA en Francia, Sinistra Critica en Italia o el Bloco de Esquerda en Portugal.

¿El poder hay que tomarlo o hay que desgastarlo?

Bueno, es una pregunta compleja, que se presta mal a una respuesta breve y da para muchos debates. De forma resumida creo que se puede señalar que el desgaste del poder establecido -no sólo el estatal, sino en el conjunto de las relaciones sociales- es necesario para avanzar en las luchas cotidianas e ir cambiando la relación de fuerzas frente al capital y su Estado. Pero no puede conducir por evolución a la ruptura con el sistema capitalista, que es nuestro objetivo. Si queremos promover esa ruptura con el sistema, será inevitable una confrontación entre el bloque social autoemancipatorio y quienes detentan el poder económico, social y político, que lleve a la ruptura con la lógica de la propiedad privada y las instituciones del Estado y que concluya en la sustitución del entramado institucional actual por otro basado, como decimos en nuestro Programa-Marco, en "una democracia al servicio de la transformación y la emancipación social, que tienda a basarse en la autoorganización y la autogestión de los y las de abajo”.

¿Qué trabajo hace IA en la base, de militancia concreta, en distintos frentes? ¿Con los trabajadores, los consumidores, organizaciones feministas, ecologistas, etc.?

Somos una organización esencialmente volcada en las luchas sociales, en todos aquellos ámbitos y lugares donde llegamos. Nuestro compromiso está en la intervención cotidiana en las luchas y no concebimos una acción política de izquierdas desconectadas de las mismas. Por ello, junto con muchas otras gentes, estamos implicados en las luchas de las empresas en crisis, en defensa de los servicios públicos, contra el Plan Bolonia, en defensa del derecho al aborto libre y gratuito, de las libertades sexuales, en la solidaridad con América Latina, Palestina o el Sahara, en recuperación de la memoria histórica, en defensa del territorio y contra la especulación, contra el cambio climático y en defensa de un mundo rural vivo, la soberanía alimentaria y un consumo crítico… por poner algunos ejemplos. Creemos que hay que estar con todo lo que se mueve, buscando su articulación y destacando su orientación anticapitalista.

Pensamos que una formación anticapitalista como la nuestra debe intervenir en las luchas aportando sus puntos de vista y su perspectiva y también escuchando, con la voluntad de aprender del movimiento real, para poder pensar y actualizar con perseverancia nuestro proyecto político. En las luchas sociales defendemos planteamientos a la vez unitarios y radicales, buscando la coordinación y la articulación entre las distintas luchas para que no se queden aisladas. Una de las grandes victorias del neoliberalismo a sido la enorme fragmentación social que ha causado. Revertir estas tendencias buscando una articulación de las luchas respetando las particularidades y comprendiendo su pluralidad nos parece una tarea fundamental.

La izquierda, a mi juicio, está infrarrepresentada; el aumento del malestar político no se traduce en un aumento de la fuerza, la organización, la capacidad de intervención. ¿Por qué crees que ocurre esto? ¿Qué responsabilidad tiene la propia izquierda? ¿Qué propuestas de unidad concretas tiene IA?

Sí, el gran reto es traducir primero el malestar existente en resistencia social a las políticas dominantes y de ahí pasar al fortalecimiento organizativo de la izquierda en el terreno político y social. El punto de partida que tenemos no es bueno: la izquierda es débil en el terreno social, sindical y político y esto queda patente en las repuestas sociales a la crisis. En los últimos meses hemos tenido múltiples luchas, pero hay que avanzar más en su coordinación y articulación y en la ampliación de su base social.

Hay al mismo tiempo un fuerte escepticismo y desconfianza por parte de muchos activistas sobre la posibilidad (o deseabilidad) de articular un nuevo proyecto político anticapitalista. Es algo lógico y comprensible, visto el desolador balance de los partidos de la izquierda institucional y el peso de las derrotas y los desengaños del pasado. Pero creo que poco a poco va emergiendo, aunque sea de forma todavía embrionaria, el sentimiento de que es necesario organizarse políticamente y avanzar en la conformación de una alternativa.

El gran reto que tenemos enfrente es ser capaces de construir un proyecto común con aquellas personas críticas con el sistema actual pero que todavía se miran a las organizaciones políticas y sociales de izquierda desde una cierta distancia. En eso estamos, con humildad y convicción.

Las izquierdas europeas tienen que luchar en el interior de un continente subjetivamente vencido –en abierta decadencia política- en el que cabe menos esperar una recuperación de la ciudadanía democrática que una pugna entre no-ciudadanos, campo abonado para nuevas experiencia populistas o neofascistas. ¿Cómo ves esta deriva? ¿Cómo se puede luchar contra ella? ¿Y qué desplazamientos, aunque sean milimétricos, pueden introducir las elecciones del 7 de junio?

Es verdad que la Unión Europea está en una deriva extremadamente peligrosa, tanto más porque son muy débiles la conciencia y las herramientas organizativas y políticas para revertirla desde la izquierda. Está claro que la crisis tiene un efecto contradictorio en la situación política y social. Por un lado amplía las posibilidades de un discurso anticapitalista y hace aumentar el malestar y el rechazo, aún impreciso y difuso, frente al sistema actual. Pero por el otro, abona también el terreno para el crecimiento de sentimientos y discursos xenófobos e insolidarios y de alternativas reaccionarias. Una izquierda corresponsable de las políticas social-lberales, que no ofrece una alternativa creíble, totalmente institucionalizada y desconectada de los problemas reales de los sectores populares no sirve para frenar el desarrollo de alternativas populistas y reaccionarias, sino todo lo contrario.

Es necesario contribuir a la organización de la resistencia social con criterios unitarios, fomentando la organización desde abajo, reconstruyendo el tejido asociativo y, al mismo tiempo, elaborar un discurso de crítica radical al actual modelo económico y a las políticas hegemónicas y ofrecer una alternativa al sistema actual desde “abajo y a la izquierda”.

Para ello hace falta también trabajar por “comprender el mundo”, fomentar el estudio, el conocimiento de las diferentes voces del pensamiento crítico, el debate democrático, potenciar las posibilidades de la comunicación alternativa para abrir brechas en la intoxicación mediática permanente… Es una agenda muy exigente, pero pensamos que también es apasionante.

¿Qué resultado esperáis obtener? ¿Y qué piensa hacer IA inmediatamente después de las elecciones? ¿Cuál será vuestra estrategia a partir de entonces? ¿Tenéis previsto manteneros como partido político con vocación electoral? ¿Os presentaréis a las próximas elecciones generales?

Después de las elecciones esperamos seguir haciendo con más fuerza lo que hemos hecho hasta ahora, es decir, estar en las luchas y las resistencias y seguir trabajando por la construcción de una alternativa anticapitalista que esté a la altura de los tiempos. Confiamos también que haya un mayor acercamiento entre la izquierda social y la izquierda política anticapitalista.

La candidatura ha sido “sólo un comienzo” y esperamos obtener un resultado que nos ayude a seguir avanzando en la construcción de este proyecto anticapitalista que tanto necesitamos y que todavía está por hacer e inventar.

¿Podrías puntuar del 1 al 10 a los siguientes líderes políticos? Zapatero, Obama, Fidel, Chavez, Felipe González, Julio Anguita, Gorbachov, Evo Morales, Correa.

Uff, ¡vaya pregunta!. Soy una militante, no me siento nada cómoda ejerciendo de “profesora política”. Pero en fin, ahí van:

-Zapatero:1 -Obama:1 -Fidel Castro:7 -Chávez:7’5 -Felipe González:0 -Julio Anguita: 7 -Gorbachov:1 -Evo Morales:7’5 -Correa: 6

 

(*) Tomado de REBELION.ORG

El primer banquero de Venezuela

El primer banquero de Venezuela

 

Por Pascual Serrano (*)

 

Leyendo los titulares de la prensa de ayer, 22 de mayo, sólo se puede llegar a la conclusión de que en Venezuela hay un empresario de apellido Chávez que compra bancos. Para los medios no es que el Estado venezolano haya comprado el Banco de Santander, ha sido Chávez quien ha sacado los millones de su bolsillo y se lo ha quedado. Es curiosa la sintonía de todos los medios: Agencia Afp: Grupo Santander vende a Chávez el Banco de Venezuela por 1.050 USD millones, El Mundo: Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, Efe en Heraldo de Soria: El Santander acuerda la venta del Banco de Venezuela a Chávez, RTVE: El Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, El País: El Santander vende su filial venezolana a Chávez por 750 millones.

Y, por si no fuera poco, El Mundo llega a titular Chávez se convierte en el primer banquero de Venezuela. Será el primer banquero y el primer médico y el primer maestro, porque ha desarrollado también la sanidad y la educación públicas. Y el primer ingeniero de carreteras si desarrolla la infraestructura viaria. De nada sirve que el presidente venezolano aclare lo obvio y diga que estas empresas que ahora se nacionalizan "no son propiedad de Chávez, ni del Gobierno, sino del colectivo".

Hubiera sido más lógico decir "el banco de Botín" en lugar del "banco de Chávez", porque antes de la venta sí que era de Botín, puesto que se trataba del principal accionista individual.

En El País del día siguiente, ya ni siquiera Chávez compra el banco, se lo entregan: "El Santander entrega el Banco de de Venezuela a Chávez por 755 millones".

Lo curioso es que esto sucede en un momento en que hasta desde las posiciones neoliberales los estados están comprando accionariado de los bancos, es decir, nacionalizando. Medio año antes, Bush anunció la compra de acciones en nueve de los mayores bancos del país por un total de 250.000 millones de dólares. Claro que, entonces, el dueño ya no era el presidente, por eso titulaban EE UU negocia la nacionalización de hasta el 40% de Citigroup (El País 22-2-2009) o EEUU baraja nacionalizar parte de la banca (Público 9-20-2008). No publicaban que Obama negocia la compra o Bush baraja comprar.

 

El objetivo informativo está claro: evitar la asociación entre Hugo Chávez como legítimo representante de los venezolanos y convertir las decisiones de su gobierno en iniciativas personales y, si es posible, que las audiencias crean que el banco se lo queda Chávez para él.

 

 

(*)Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo". Tomado de Rebelión